Error perdonable

Se ha escrito bastante sobre el abandono de McIlroy el viernes, durante la disputa de la segunda jornada del torneo The Honda Classic perteneciente al circuito americano PGA TOUR. Recomiendo leer dos fantásticos artículos de Crónica Golf, uno de Óscar Díaz  y otro de Enrique Soto,  donde explican y dan su opinión sobre el asunto que nos ocupa.

Aunque mi punto de vista es bastante próximo al de ambos, no quería dejar pasar la coyuntura de tratarlo en Filazos y solicitar a los lectores, si tienen a bien, que expresen la suya en comentarios y así compartir nuestros pareceres.

De entrada me pareció un error grave la retirada. Rory alegó una excusa que no es creíble: un dolor de muelas. Se le vio masticar sin problema algo de alimento momentos antes de abandonar el recorrido. El hecho de ir +7 sobre par ese día y de lanzar una bola al agua en el hoyo en que se produjo la renuncia hace que sospeche del pretexto. Me temo que si fuera bajo par no estaríamos hablando de ello. En cualquier caso su acción es reprobable.

Ahora bien, no debemos olvidar que, antes que el golfista número 1 del mundo, sigue siendo un joven de 23 años que acaba de firmar un millonario contrato con Nike. Probablemente no hubiera tenido esta reacción con 10 años más. Esperemos que se trate de un hecho aislado, que se olvidará con el tiempo. Como bien dijo mi buen amigo Óscar Díaz en un tuit, hay que recordar que el gran Bobby Jones se retiró en un Open en St. Andrews en 1921. Y nadie puede reprochar nada a ese golfista paradigma de honestidad y de caballerosidad.

Rory McIlroy en la derrota…

Tengo bastante claros varios puntos.

1-      No volverá a ocurrir, estará avergonzado y será bien aconsejado. De hecho ya se ha disculpado publicamente por su error, comentando que no lo repetirá.

2-      La culpa de su bajo rendimiento no es de los palos. Tiene calidad suficiente para aclimatarse a la nueva marca y volver a los niveles de juego con los que asombró al mundo.

3-      Volverá a ganar.

Baso mis argumentos en la fuerza que demostró tras la debacle sufrida el domingo del  Masters del 2011. Aguantó estoicamente el drama que se le venía encima y se repuso para gobernar el U.S. Open con mano de hierro.

…y en la victoria

Muchos de los amateur que, con razón, critican duramente la acción de Rory han de ver la paja en ojo propio. He visto abandonar a muchos en cuanto la vuelta se les torcía. E incluso no entregar una tarjeta porque el resultado era pésimo. Y eso que participamos en el torneo de la galleta, habría que verlos en torneos de élite. El que suscribe este artículo ha entregado tarjetas infames próximas a los 20 puntos. Obviamente me daba vergüenza mi resultado, pero es lo que hay. Romper la tarjeta y que aparezca como descalificado no oculta el ridículo torneo disputado.

Si ya me parece un gesto horroroso que un amateur abandone sin causa de fuerza mayor, que lo haga un profesional, ejemplo de niños e imagen de marcas, resulta sonrojante. Esperemos que aprenda de su error.

Por todo ello, creo que hay que reprender al bueno de McIlroy, pero a la vez ser benévolos con su error, que cualquiera puede cometer, y esperar que no vuelva a repetirse.

Y vosotros, queridos lectores, ¿qué opináis?

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Golfistas españoles en Twitter

A través de mi cuenta de Twitter, @filazos, sigo a bastantes golfistas profesionales para estar al día de lo que cuentan. Hay algunos como Ian Poulter (@IanJamesPoulter) que tienen un dominio envidiable de esa red social, y gracias a ello cuenta con casi un millón y medio de seguidores. Poulter combina los tuits de una manera interesante. Puede contar anécdotas curiosas, mostrar los entresijos de la vida de un profesional de élite, crear polémica con el circuito o con otros pros y también lanza tuits promocionales de la ropa que él diseña y vende a través de su web. Y lo hace con maestría, sin aburrir y creando interés por lo que dice. También logra interactuar de vez en cuando con sus seguidores y responde a las preguntas que le envían. Para mí, dentro del mundo del golf, Poulter es la referencia en Twitter.

En España también tenemos golfistas que están utilizando la red social de una forma que considero adecuada. Me gustaría destacar a tres de ellos. No quiero decir, ni mucho menos, que el resto no use de manera correcta Twitter, nada más lejos de mi intención; cada uno maneja su cuenta como le viene en gana.

Tres de los que más me gustan son Javier Colomo, Gonzalo Fernandez-Castaño y Vicente Blázquez. Todos ellos tienen un elemento común: la interactividad. Es un auténtico placer poder preguntarles cuestiones relacionadas con su profesión y saber que van a contestar en la medida de lo posible, claro está. Hay que ser conscientes de los muchos seguidores que tienen y la imposibilidad de responder a todos. Pero al menos lo intentan, doy fe.

 

Divertido tuit de Gonzalo Fernández Castaño

Con esto logran que nos convirtamos en seguidores fieles. Siempre deseo la victoria de un español en cualquiera de los torneos de los diferentes circuitos, pero deseo aún más la victoria de uno de estos jugadores porque los siento más cercanos. Han dedicado una parte de su precioso tiempo a contestar mis preguntas, a darme las gracias por felicitarles por una buena actuación e incluso hemos mantenido alguna conversación un poco más larga.

Gonzalo Fernández Castaño (@gfcgolf) acaba de aterrizar en Twitter y ha sido demoledor: Ha entrado manejando perfectamente la aplicación del pajarito, ha logrado enamorar a todos sus seguidores y el veredicto es unánime: sobresaliente.

Ha tenido mucha difusión su forma de hacer las cosas, ya que se trata de un jugador de primera línea. Ha sorteado una bolsa tour entre sus seguidores, envía fotos de los torneos (sirva de ejemplo una colgada ayer en la red mostrando un green nevado cuando suspendieron el Accenture Match Play), bromea con sus compañeros de profesión y muestra el día a día de un golfista del Circuito Europeo de una manera muy cercana. Solo deseo que no se canse pronto de ello y nos siga deleitando a sus seguidores con su actividad tuitera.

Y el golfista Javier Colomo (@JaviColomoGolf) no se queda atrás. También estamos ante un jugador de élite, una auténtica revelación en el golf asiático. Colomo se lo jugó todo a una carta y se fue a Asia, al tercer mejor circuito del mundo. Junto con su mujer Cristina, que le hace de caddie, han logrado consolidarse dentro de esa competición, algo muy complejo porque se trata de una civilización muy alejada de la nuestra, tanto geográfica como culturalmente. A esta dificultad se une el hecho de ser un pionero, alguien que abre camino a otros golfistas españoles como Carlos Pigem, que le acompañará este año en su aventura. Colomo no tuvo en quien apoyarse, por lo que su mérito es doble. Desde este humilde blog deseo transmitirle mi más sincera admiración. Javier Colomo responde a sus seguidores, comparte fotos, sortea detalles y logra hacer que le veas como alguien cercano. Por ello despierta simpatías, logra nuestro apoyo y estamos deseando verle ganar, hecho que creo que ocurrirá este año, ya que tiene una calidad extraordinaria, amén de su determinación, algo indiscutible.

Javier Colomo, golfista valiente.

Otro golfista al que profeso cariño por cómo usa Twitter es Vicente Blázquez (@vblazquez75). No está encuadrado en circuitos de tanto nivel como los dos anteriores, pero siempre que le he preguntado algo me ha respondido, y hemos podido mantener pequeñas conversaciones, e intercambiar puntos de vista sobre nuestra pasión común del golf.

Estos tres golfistas mencionados son cita obligada en Twitter, pero hay más españoles que están en la red social y a los que podemos seguir conciéndo su realidad: Pablo Larrazabal (@plarrazabal) o Rafael Cabrera-Bello (@RCabreraBello).

Sergio García cerró su cuenta hace tiempo por discrepancias con algunos seguidores que le incordiaban, decisión que no entro a juzgar.

Aunque hay muchos jugadores extranjeros que usan Twitter, me he centrado en los españoles. Probablemente me haya olvidado de alguno. Si es así os ruego los citéis en un comentario para subsanar mi error.

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¿Mayor derrota en Match Play?

La semana que viene se disputa el Accenture Match Play, campeonato del mundo de la modalidad más bonita del golf. Todos los que habitualmente leéis Filazos conocéis mi debilidad por esta disciplina, así que no voy a redundar en ello. Pero me gustaría contaros una pequeña anécdota que me ocurrió más o menos hace un año.

Coincidiendo con el mencionado torneo, durante la narración desarrollada en Canal Plus Golf, se preguntaron cuál era la mayor diferencia posible en una victoria de match play. Todos, incluyendo a los comentaristas, decían el resultado obvio: 10&8. Es decir, ganar 10 hoyos a falta de 8 por jugar. Parece que no se puede vencer antes, ¿verdad?

Se me ocurrió mandar un tuit diciendo que no era así. Es de agradecer la interactividad que los locutores tienen con los espectadores, ya que lo leyeron en antena, no sin cierta sorpresa. Uno de los periodistas dijo que no entendía cómo podía ser posible. Luego llegaron los comentarios jocosos de varios de mis amigos: que si estaba borracho, que si era capaz de ganar en el tee del uno, que si contabilidad creativa, etc.

Pero he aquí, queridos lectores, que es posible. Lo intenté argumentar con varios tuits más; sin embargo, no es fácil teniendo sólo 140 caracteres por mensaje. No creo que quedase claro, pero no le di mayor importancia. Coincidiendo con el torneo patrocinado por la consultora Accenture, he creído interesante rescatar la explicación.

 

Uno de los pocos torneos profesionales de Match Play

Pongamos un ejemplo con el que sea más fácil demostrarlo. No quiero exponer cuál sería la mayor diferencia, sólo argumentar que es superior a lo expresado en anteriores párrafos. Supongamos un partido contra mi amigo Jesús Del Pozo, gatupera de pro, gran golfista y mejor persona. Jesús arranca como el gran pegador que es y, dejándose tiros muy cortos a green, enlaza dos pares y un birdie para ponerse 3 arriba en el partido.

Maldición, mi mediocre juego no da para más. Sigo luchando porque ya sabemos que un gatupera no se rinde nunca. En el tee del hoyo 4, mi contrario me advierte de que llevo 15 palos en la bolsa. ¡Oh, desastre! Me dejaron un blaster de 60 grados para probarlo durante una ronda de prácticas y se me olvidó sacarlo de la bolsa.

Entiendo el golf como un juego de caballeros, así que asumo la penalidad con una sonrisa, facilitando el desagradable hecho de comunicar una irregularidad. Aprendo la lección y tengo la certeza de que no me volverá a ocurrir. Buscando en el libro de reglas, leemos el siguiente párrafo:

Regla 4-4. Máximo de Catorce Palos

PENALIDAD POR INFRACCIÓN DE LA REGLA 4-4a o b, CUALQUIERA QUE SEA EL NUMERO DE PALOS LLEVADOS EN EXCESO:

Juego por Hoyos – A la terminación del hoyo en el que se ha descubierto la infracción, se ajustará la situación del partido deduciendo un hoyo por cada hoyo en los que ha ocurrido una infracción. Máxima deducción por vuelta – Dos hoyos

En este caso, como nos hemos dado cuenta tras disputar tres hoyos, aplicaríamos la máxima infracción de dos hoyos por vuelta. El coste de mi despiste hace que en el tee del hoyo 4 ya pierda por 5 abajo. Fabuloso, he logrado el inicio soñado por cualquier golfista. Para no seguir incumpliendo la norma y que me descalifiquen, identifico el maldito wedge de 60 grados como el palo que no usaré.

Carátula del libro de reglas de obligada lectura

Reanudamos el partido y vienen a vernos dos amigos míos, también golfistas. Uno se ofrece a llevarme la bolsa de palos y el otro también quiere ayudar. A pesar de que ambos me asisten leyendo las caídas y aconsejándome qué palo pegar en cada situación, parece que hoy no es mi día porque pierdo los hoyos 4, 5, 6 y 7 de forma consecutiva. Jesús parece el Tiger de Cantabria, me está machacando, ¡qué manera de jugar!

Recapitulando, con 7 hoyos jugados más la penalidad por incluir en mi bolsa más palos de los 14 permitidos, voy 9 abajo. Me temo que esta situación no hay quien logre revertirla, pero, con más moral que el Alcoyano, camino con cierta convicción hacia la salida del hoyo 8. Para entonces a Jesús no le ha hecho mucha gracia que dos personas me hagan de caddie y piensa que no es muy legal. Me lo hace saber y de nuevo consultamos las reglas de marras. Efectivamente lleva razón y contemplo estupefacto el siguiente párrafo:

6-4. Caddie

El jugador puede ser asistido por un caddie, pero no puede tener más de un caddie a la vez.

*PENALIDAD POR INFRACCION DE LA REGLA 6-4:

Juego por Hoyos – Al termino del hoyo en el que se ha descubierto la infracción, se ajusta el partido deduciendo un hoyo por cada hoyo en los que ha ocurrido una infracción; máxima deducción por vuelta – Dos Hoyos.

Pienso que hoy no he debido levantarme de la cama, estoy desarrollando un juego infame y además conculco todo tipo de reglas. Avergonzado, pido disculpas a Jesús y procedo a sumar la pertinente sanción a mi tarjeta: otros dos hoyos. Me encuentro en una tesitura un tanto compleja; quedan 11 hoyos por jugar y voy 11 abajo. El señor Del Pozo está dormie, término inglés que significa que no puede perder (estamos jugando una liga, no hay hoyos de desempate).

En el hoyo 8, un par 3, Jesús elige ceremoniosamente su palo, un hierro 7, se coloca pegado a la barra derecha de salida y pega un majestuoso fade. La bola vuela hacia las nubes silbando por el aire, en dirección a la bandera, aterriza violentamente en el green y rueda hacia el hoyo, haciendo que mi competidor logre el tercer hoyo en uno de su vida. Esboza una sonrisa y me da la mano, no sin antes arreglar el tremendo pique producido. Jesús no olvida las reglas de etiqueta ni en la alegría de una victoria. No hace falta que pegue mi golpe, he perdido en el hoyo 8.

Nos volvemos hacia la casa club comentando las numerosas incidencias del partido y riéndonos.  Al fin y al cabo, somos amigos y esto no deja de ser un juego. No nos ganaremos nunca la vida con ello, aunque como mi rival jugara siempre así, creo que debiera intentarlo, pardiez.

Disfrutando de una cerveza fría en el bar, se acercan varios jugadores para preguntar por el resultado del partido. Les comento que he perdido en el hoyo 8. Incrédulos y con una sonrisa socarrona, me dicen que es imposible, que me he debido retirar. Me río y procedo a explicárselo, pero lo pienso mejor: ¡qué diablos, que lo lean en el blog!

Dedicado a un buen amigo, Manuel Pino, con quién comparto agradables charlas sobre nuestra pasión del golf.

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Pequeños momentos de gloria

El triunfo de la selección española en el mundial de balonmano disputado en nuestro país ha hecho aflorar voces a favor del fomento de ese deporte y lamentándose de que sea una disciplina minoritaria y maltratada por las televisiones, algo que me resulta familiar. Siendo objetivos, este comentario se puede extrapolar a todos los deportes que no sean el fútbol. O casi. No es una crítica hacia el fútbol, ya que es lo que la mayoría quiere, hecho irrefutable.

El maltrato de las televisiones hacia el baloncesto, por poner un ejemplo de otra especialidad deportiva con muchos seguidores y no tan minoritaria, es escandaloso.

Me gustan casi todos los deportes e intento verlos por televisión en mayor o menor medida. En concreto, el balonmano tiene bastante tirón en La Rioja, ya que se trata del único deporte de élite, junto con los de frontón, que podemos ver en directo por esta tierra, una vez defenestrado nuestro querido Club Deportivo Logroñes.

Fabuloso triunfo de España

He ido algunas veces al Pabellón de los Deportes de Logroño para ver al Naturhouse La Rioja de balonmano, pero no soy un apasionado. Incluso con viento a favor debido al Campeonato del Mundo, el balonmano no va a lograr despegar como deporte popular… ¿qué nos hace pensar que lo va a hacer el golf?

El hecho de que Sergio García ganase algún grande y fuese número 1 del mundo ayudaría considerablemente, pero no creo que supusiese el espaldarazo definitivo al golf en España. En cierto modo es probable que animase a que más niños se apuntasen a nuestro deporte, pero pienso que no sería nada demasiado importante y los resultados se verían a muy largo plazo.

¿Nos solucionaría la papeleta un Rory español? No creo.

Porque una cosa es ver los mundiales de balonmano, y otra muy distinta es ver un partido entre  Fertiberia Puerto Sagunto y  V. Aranda Autocares Bayo de la liga ASOBAL, dicho sea con todos mis respetos. Es algo normal y comprensible. Yo mismo, un apasionado del golf, intento no perderme los grandes, Ryder, torneos con una participación importante como The Players, pero ser un atento espectador del Reno Tahoe Open es harina de otro costal.

No podemos pretender que la televisión dé cobertura a los deportes minoritarios, porque no dan dinero. No hay empresas que patrocinen retransmisiones televisivas de poca audiencia. Primero el deporte en cuestión ha de captar adeptos, no sé muy bien como, y después irá la televisión. Es la pescadilla que se muerde la cola´: no juega mucha gente al golf, no se transmite por ello en abierto, por lo que no tiene repercusión y no anima a la gente a probar.

Es cuestión de tradición. Soy el primero en querer que nuestro juego tenga la popularidad que tiene en el Reino Unido, pero eso a corto plazo resulta imposible. Estoy seguro que los practicantes de cricket españoles (si los hay) están deseando que sea como en la India, pero no parece muy probable.

La variable que manda en esta ecuación es el tiempo, apoyado de acciones promocionales y éxitos de las estrellas españolas. No parece que el actual formato de federaciones dé sus frutos, así que quizás haya que plantearse el modelo actual. Es un terreno pantanoso que de momento no oso tratar porque tampoco tengo la solución.

Por todo ello, me temo que debemos disfrutar de lo que tenemos: un deporte maravilloso que será minoritario durante mucho tiempo, por no decir siempre. Ayudemos a que crezca de forma ordenada y constante, aunque sea en pequeños incrementos porcentuales… y que nuestros golfistas españoles nos den muchas alegrías.

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¡¡Viva el golf olímpico!!… ¿o no?

Hace unos días leí una noticia en la cuenta que la cadena Cope tiene en Twitter para informar sobre los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Todo indica que el golf volverá a ser olímpico en la modalidad de medal play a 72 hoyos y que se establecerá un corte una vez disputados los 54 hoyos correspondientes a tres jornadas.

Me temo que estamos desperdiciando una oportunidad de oro. ¿Quiénes van a ver golf olímpico en televisión? Los de siempre, los mismos que vemos cualquier otro torneo importante como los 4 grandes. Tenemos la posibilidad de mostrar nuestro deporte a una audiencia importante, ávida de cualquier deporte en esas fechas, y optamos por olvidar la modalidad más apasionante: el match play.

Rio 2016, ¿oportunidad perdida?

 

Hagamos un ejercicio de empatía. Para ello, extrapolaré lo que siento yo al ver otros deportes minoritarios en televisión. El año pasado, durante las retransmisiones de los Juegos Olímpicos disputados en Londres, me sorprendí a mí mismo viendo tiro con arco femenino. Así, a lo loco. Sólo he practicado tiro con arco una vez en mi vida. Fue  durante unas vacaciones, hace ya muchos años, en un hotel que ofrecía actividades deportivas. Lo probé atinando en el centro de la diana a la primera, fruto de una alineación planetaria importante. El segundo tiro puso en peligro mi integridad física, ya que la cuerda del arco atacó el pulgar de mi mano derecha de forma sorpresiva. El dolor se prolongó durante días.

Con esta pequeña anécdota pretendo expresar que mi acercamiento a esta disciplina es nulo, pero ahí estaba yo, sentado, viendo competir a dos equipos femeninos. Y no sólo eso, además lo comentaba por WhatsApp con mi amigo madrileño Miguel Belsol. Dada nuestra ignorancia sobre ese deporte, nuestros favoritismos tenían poco que ver con la pericia de las jugadoras y mucho con su aspecto físico, cuestión que no agradará a los responsables de esa disciplina, pero que hizo que viéramos la competición. Todo muy excéntrico y a la vez muy divertido.

Al fin y al cabo todo sirve para atraer futuros practicantes y, aunque no ha servido para que me inicie en ese deporte, no lo rechazaré de pleno si tengo oportunidad de intentarlo. Eso mismo procuraría buscar yo para el golf, un mínimo gancho.

Reflexionando sobre los motivos que me llevaron a permanecer frente a la pantalla, llego a la conclusión de que se debió a que era un deporte ágil, competitivo y ameno; todo ello unido a disfrutar de cierto tiempo libre esos días de verano, y a que no duraba demasiado, por lo que me quedé hasta la conclusión de la competición.

En contraposición a ello, los responsables de nuestro deporte han optado por una competición individual a cuatro días, dejando de lado la fórmula del enfrentamiento directo, que, bajo mi punto de vista, sería la mejor. Es obvio que manejan más y mejor información que yo para tomar esa decisión, pero no la comparto.

Hay un motivo primordial que me lleva a disentir de esa resolución: nadie que no se haya iniciado en el golf lo verá más de media hora. Por el contrario, si se optara por un match-play por países, intentando transmitir parte de la emoción de la Ryder Cup, las probabilidades de atraer espectadores serían mayores. Reconozco que el golf no es demasiado televisivo para quien no lo practica. La única competición que logra captar cierto nivel de atención de personas ajenas a nuestro deporte es el enfrentamiento de EE UU contra Europa. Pienso en muchos amigos míos no golfistas que ven mucho deporte en la televisión durante unos Juegos Olímpicos y no creo que dedicasen mucho tiempo a ver golf habiendo otros deportes que transmiten más emoción.

Poulter dando espectáculo. Necesitamos más “Poulters”

 

Para luchar por atraer más televidentes, además de optar por el formato vistoso de una Ryder, habría que intentar que el ambiente sea similar. Hay que lograr que no parezca un funeral de tercera, sino que haya gritos de ánimo, ondear de banderas y conseguir una atmósfera de pasión. Si para ello se debe permitir que el golfista golpee la bola aunque haya ruido y vítores, así sea. Al fin y al cabo, las condiciones serán idénticas para todos los deportistas, y sorprenderíamos al resto del universo deportivo mostrando un juego no tan soso como ellos pensaban.

Todos estos razonamientos me llevan a reflexionar sobre algo más importante: ¿Realmente necesita el golf ser olímpico? Para ser sincero, tras la lógica alegría de saber que el golf estaría presente en Rio 2016, me lo he planteado muchas veces. Sobre todo desde un punto de vista egoísta, el del golf español. Conforme conozco más detalles sobre la presencia olímpica en Brasil, más dudas me surgen. Dejando a un lado las jugosas subvenciones que probablemente reciba la RFEG por parte del CSD, bajo las circunstancias actuales me cuesta encontrar claras ventajas. Creo que debemos revolucionar de una vez por todas el golf desde ese magnífico escaparate. Entonces sí creeré que el golf habrá necesitado formar parte del invento concebido por el Barón Pierre de Coubertin.

¡¡Revolución en el golf televisado, ya!! Mostremos al mundo qué maravilloso espectáculo puede ser el golf en un envoltorio mucho más atractivo.

 

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¿Al igual que en Francia? Me gustaría

Hace un par de semanas disputé un torneo perteneciente a un circuito o liga. De acuerdo con las normas de la competición, los horarios de salida venían dados por su clasificación y no por hándicap. Esto hizo que en mi partido se mezclaran handicaps de cifras tan dispares como: 1, 7, 17 y 8 (el mío). En su momento manifesté mi opinión favorable a la opción de competir con jugadores de diversos niveles.

Después de disputar ese partido me reafirmo en ello. Fue un placer compartir partido con D. Julio Arenzana ( hcp. 17), uno de los golfistas más rápidos y con mejor carácter que he conocido.

Pero el motivo de este artículo es otro: comentar la diferencia de campo jugado por un handicap 17 de cierta edad, poco pegador, porque empezó muy tarde a jugar y carece de la técnica necesaria; y un handicap 1 con una pegada realmente importante, joven y que empezó a practicar este deporte desde su niñez. Resultado de la comparación: 100 metros de diferencia con el driver en la mano. Soy consciente de que para conjugar ese aspecto existen los puntos otorgados, pero creo que hace falta algo más. En Francia los tees de salida se asignan por handicap,  y desde barras blancas salen los más bajos. Me parece un sistema perfecto. El jugador disfruta más, el campo se hace más corto para los golfistas que dan más golpes y por ende, el juego es más rápido. Desconozco los parámetros que se manejan en el país vecino, pero la idea me parece sensacional.

Hacia el siguiente tee, pero de manera diferente

Se podría hacer una distribución por categorías: 4ª, barras de salida desde rojas; 3ª, azules; 2ª, amarilla; y 1ª, blancas.

Aunque sé que me estoy metiendo en un berenjenal de dimensiones importantes, iré más allá: aplicaría ese baremo a cualquier golfista, sea hombre o mujer. Conozco opiniones de alguna amiga que está radicalmente en contra, pero intentaré explicar mis motivos, porque una de las ventajas de este bendito deporte es poder competir contra cualquier persona: jóvenes, mayores, hombres, mujeres, niños, jubilados, etc.

Si bien es obvio que la fuerza es un factor importante, no lo es menos la habilidad. Esta cualidad puede superar ampliamente a la primera. ¿Cuántas veces hemos sido batidos por alguien con una pegada bastante inferior, pero que manejaba el putt como los ángeles? Contesto yo por propia experiencia: innumerables.

He visto jugar desde barras rojas a una chica joven, de handicap bajo, con una pegada de más de 220 metros con el driver en la mano. Y también a un señor de 55 años desde barras amarillas, con una pegada de 180 metros con el mismo palo. Si a esos 40 metros de diferencia de potencia le unimos 50 e incluso 100 metros de ventaja en la salida, nos encontramos una situación, bajo mi punto de vista, un tanto extraña. Pero para mitigar la patente diferencia física propongo una idea que ayudaría a solventar otro problema de nuestro deporte: las distancias cada vez más grandes alcanzadas por los jugadores.

No parece que ella necesite metros de ventaja. Pequeño homenaje a la ganadora de la Orden de Mérito 2012 del LET

Los campos se quedan pequeños debido al avance tecnológico de los componentes del material que utilizamos, gracias al cual los golfistas tienen mayor pegada. Pienso que el factor más influyente es la bola, aunque es cierto que los palos actuales tienen mayor perdón y distancia que los de antaño. Hace poco leí un artículo en un magnifico blog llamado Mi blog de golf en el que se ofrecen datos concretos sobre este hecho.

Me gustaría que  las bolas utilizadas por los hombres fueran fabricadas como hace algún tiempo, por lo que volarían menos; y las de las mujeres con materiales actuales, y de ese modo harían más metros de vuelo. De ese modo podríamos jugar desde los mismos lugares de salida en función exclusivamente del handicap, y no sería necesario ampliar los campos hasta llegar a más de 6.500 metros en algunos casos.

Si hombres y mujeres inician el juego desde el mismo tee el juego será más fluido. El hecho de que las mujeres no puedan prepararse hasta llegar a su tee ralentiza el ritmo. Tampoco ayuda que los hombres hayan de pararse unos metros más delante de su golpe de salida para que ellas inicien el hoyo. De hecho, intentar acelerar el proceso de juego en dos tees puede hacer que la integridad física de las mujeres corra peligro si se adelantan.

Personalmente me gusta jugar con amigas. Un ejemplo fueron los divertidos e inolvidables partidos que jugamos con Ana, Patricia, Elena y Leticia en su última visita a Logroño. Pienso que aún serían más amenos saliendo desde el mismo tee, con bolas que volaran de manera diferente, igualando el juego y usando palos similares para atacar la bandera, salvando las lógicas diferencias de distancia en función de la potencia de cada jugador o jugadora.

En resumen, abogo por la igualdad absoluta de jugadores. De esta manera creo que los handicaps serían más acordes al juego de cada uno y, a medida que se bajen, se iría jugando el campo más largo.

Soy consciente de que estoy planteando un sistema que actualmente roza la utopía, pero me gustaría conocer vuestra opinión porque quizás se me escapen alguna circunstancia que invalide mis teorías.

Buenos filazos.

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Mamá, mamá, ¡salimos en la tele!

Mensaje Directo por Twitter:

“Moltíssimes felicitats Ivó!! D’ara en endavant segur que tot surt rodat!! Disfruta d’aquesta victoria fins a que arribi la propera!!

Abraçada amic.”

(traducción)

¡¡Muchísimas felicidades Ivó!!  ¡¡De ahora en adelante todo saldrá rodado!! ¡¡Disfruta de esta victoria hasta que llegue la próxima!!

Abrazote amigo

 

Tweet: 

“Ivó Giner ganador del Orden de Mérito Peugeot Tour de Golf 2012!!! Moltes felicitats @ivoginer !! #golf cc @canalplusgolf @hugocostagolf

Los textos anteriores son transcripciones de un mensaje privado y un tweet que escribí a propósito de la victoria de Ivó Giner de La Orden de Mérito del Peugeot Tour.

Ivó Giner, campeón de la Orden de Mérito del Peugeot Tour

Al cierre de este post todavía no sabemos si Peugeot seguirá apostando por el Circuito o si dará un paso al lado para que sea otro quien lo sufrague y trate de capitalizar la inversión que el mismo requiere. Cabría una tercera vía, la más pesimista, en la que nadie quisiera seguir adelante con un circuito que lleva en vigor desde 1999. Sea como fuere, sigue llamando la atención la escasa apuesta económica existente por parte de las marcas en un contenido con más de 300.000 practicantes en España.  Los cuales, dicho sea de paso, si seguimos jugando a esto es porque gracias a Dios nos lo podemos permitir.

Pasión, lujuria, y desenfreno.

Frustración, obsesión y ofuscamiento.

 

Todo eso te ofrece el golf. Y todo eso transmiten las numerosas retransmisiones, en directo y en diferido, que disfrutamos en el canal en exclusiva que posee a tal efecto la mayor plataforma de contenidos de pago de este país. Sí, de pago, con objetivos comerciales, con una cuenta de resultados que defender y unas parrillas que rentabilizar.

Hablando ya no tan solo con Ivó, sino con otros profesionales del mundo del golf, entienden las dificultades que tienen las marcas para destinar fondos al mundo del golf. Siendo el dinero un bien escaso en estos tiempos, hay que mimar mucho todas las inversiones que se realizan, y cerciorarse de que tendrán un retorno adecuado en términos publicitarios, allende de cumplir con los objetivos de marca que el patrocinador en cuestión se plantee. Y eso, con los presupuestos que se necesitan para adueñarse de un territorio como es el único Circuito de Golf Nacional de este país, es muy difícil si no viene acompañado de una contraprestación en medios tangible, más allá del ruido que se llegue a generar a nivel de PR y social media.

Resumiendo, que si no hay manos no hay galletas (que rezaba el chiste). Es decir, que si no hay TV, el coste del patrocinio vs el número de gente que lo percibe (coste por impacto) es altísimo.

¿y por qué no lo retransmiten?

       El pez, animal caprichoso como pocos, se vuelve a morder una vez más la cola.

Si no lo retransmiten no compensa invertir en dicho contenido. Pero si no hay inversión por parte de los anunciantes, puede que no haya circuito ni contenido que retransmitir.

De  jueves a domingo la parrilla va llena de pruebas de los circuitos europeo, americano y asiático. A pesar de exquisitos programas de creación propia como On The Tee, Casa Club, Ruta 21, Etiqueta Negra, o el desaparecido GolfFlog, el resto de la parrilla se ve completada con multidifusiones y contenidos que a menudo se repiten.

Y es ahí donde adivino un camino que explorar. Un camino que deberían hacer de la mano el mayor (¿y único?) aglutinador  de contenido golf de nuestro país y aquellos patrocinadores interesados en difundirlo para adueñarse de sus valores y transmitirlos junto a los de sus marcas a su público objetivo.

OK, no acabo de redescubrir el fuego, ni la rueda, ni que Belindo y el peine NO son lovely best friends.

Pero que contenido, broadcaster y patrocinadores vayan de la mano seguro que aporta más soluciones que problemas crea.

Y si recordamos que tenemos un pez caprichoso, unas marcas que quisieran entrar en terreno golf pero a las que “les falta audiencia que justifique su inversión” y un canal claramente saturado de jueves a domingo, a lo mejor deberíamos empezar a pensar que la solución estriba en que los circuitos menores se jueguen en horarios menores. De lunes a miércoles por ejemplo, con unas parrillas televisivas menos saturadas, unas marcas que ven que su inversión se difunde por la caja tonta y un canal temático que vería enriquecida su programación.

Además, se crearía un nuevo polo de atracción para marcas timoratas que están esperando a darse cuenta de que, como a todos nosotros, les gusta el golf.

Si es que, además,  ya lo decía Don Alberto:

Parece buena idea hacer caso al señor Einstein

“Insanity is doing the same thing over and over again and expecting different results

(Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes).

Felices Filazos

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La Rioja: Nuestra Galia

Cuando me he puesto a pensar en qué escribir para el artículo de esta semana, me han venido a la cabeza varias ideas interrelacionadas que intentaré plasmar. Ciertamente podrían ser material suficiente para desarrollar varias entradas por separado, cosa que tal vez haga en el futuro.

Desde hace unos meses los gatuperas hemos tenido la suerte de recibir en Logroño visitas de jugadores y amigos, la mayoría de Madrid. Este heterogéneo artículo es fruto de interesantes y amenas conversaciones con ellos que han derivado en tres ideas básicas:

1.- La Rioja es un gran destino de golf. Probablemente no sea un lugar en el que estar dos semanas jugando, pero para un fin de semana largo o un puente se antoja perfecto. Obviamente mi opinión dista mucho de ser objetiva, pero muchos visitantes así me lo han hecho saber.

Parada obligatoria

La mezcla de gastronomía, bodegas y tres campos de golf (El Campo de Logroño, Rioja Alta y Sojuela) a menos de media hora de Logroño resulta muy atractiva. Completa la oferta golfística el recorrido alavés de Izki Golf, a una distancia similar. Puedo decir con orgullo que La Rioja se caracteriza por su hospitalidad y nos esforzamos porque esta cualidad perdure en el tiempo tal y cómo dice este párrafo de La Jota de Logroño:

Mi tierra es La Rioja, Logroño es mi pueblo.
Cruce de caminos, puentes sobre el Ebro.
Cuna de mi lengua, camino de encuentros.
Y nadie en Logroño se siente extranjero.

De todos modos resulta curioso que seamos los particulares los que nos esforzamos en dar a conocer nuestra región y promocionar el golf en ella. A las autoridades creo que les falta un poco más de interés por fomentar el binomio golf y turismo que tan beneficioso puede ser en esta época difícil, pero parece esta una batalla perdida… Por nuestra parte, los gatuperas no nos rendimos.

2.- Casi todas las visitas recibidas proceden del Twittour, ese gran movimiento en la red que ha creado una enorme comunidad de golfistas dispuestos a compartir unos hoyos a lo largo de toda la geografía española. Para mí ese es el gran éxito del Twittour y nunca lo podré agradecer lo suficiente a sus creadores, Víctor y Jorge. He escrito tanto sobre ello que ya no sé qué mas decir, pero nunca está de más repetir mi reconocimiento.

3.- Por último quiero reflexionar sobre la diferencia que hay entre jugar en una ciudad pequeña como Logroño y ciudades grandes como Madrid o Barcelona. La clara desventaja es la menor oferta de recorridos. Pero creo que las ventajas superan claramente a los inconvenientes. En estas urbes el costo en términos pecuniarios y de tiempo es muy alto. Pienso que es un privilegio poder acceder al campo de golf en un intervalo de tiempo de entre 10 y 20 minutos.

Hoyo 6 de uno de los tres campos riojanos: El Campo de Logroño

Además los precios son más asequibles. Ese compendio de factores hace que sea muy sencillo formar una cuadrilla de amigos con los que compartir nuestra afición de manera regular. Otro aspecto nada despreciable es la masificación, pudiendo jugar siempre que he querido y no teniendo problemas significativos a la hora de reservar salidas, incluidos los días festivos.  Evidentemente es mi opinión y me gustaría conocer la vuestra, especialmente la de jugadores que viven en grandes ciudades.

Para terminar y a riesgo de olvidarme a alguien, quiero mencionar a muchos de vosotros por venir a vernos: Víctor Sauca, Jorge Bultó, Pepo, Txuma, Paco, Enrique Soto, Carlos Palomo, Mike Belindo, Marc, Juan, Jaume, Ana, Elena, Leticia y Patricia, a todos los participantes en el Tweet&Meet de Logroño: Miguel, Óscar, Telle, Aitor, etc… Y a los que se han comprometido a venir, Iñaki Bel, Belsol, Miranda, Óscar Díaz… (No os escaparéis tan fácilmente)

Gracias a todos por visitar La Rioja y hablar tanto y tan bien de esta pequeña pero bonita región.

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“Skins Game is a funny game” ¿qué te apuestas?

Hoy me gustaría recuperar una modalidad de juego que apenas practico pero que considero muy divertida y competitiva: los Skins Games

Su nomenclatura se debe, según la USGA, a:

As a format of golf gambling, ’skins’ has been around for decades, but really only became popular after the creation of “The Skins Game” in the 1980s. In other parts of the country, ’skins’ is also known as ’cats,’ ’scats,’ ’skats,’ or ’syndicates.’ Of these, ’syndicates’ seems to be the oldest term, going back at least to the 1950s, and possibly earlier. It has been suggested that ’skins,’ ’scats,’ etc. are simply shortened, simplified versions of the term ’syndicates.’

Y consiste en:

Each hole is assigned a different monetary value and the golfer who wins the hole with the best score outright wins the money for that hole. In the event that two or more golfers tie (which is called “halving”) on a hole, the skins carry over to the next hole. In the event that two or more golfers halve the final hole, a playoff begins until one golfer wins a hole outright.

Como ya habéis leído, básicamente se trata de dotar a cada hoyo de una cantidad de puntos o dinero que ganará el jugador que consiga el resultado más bajo. En caso de empate la dotación se reserva para el siguiente hoyo, y así sucesivamente, hasta que uno de los jugadores se lleva el bote acumulado. Su principal bondad, como adivinaréis, es que es posible que uno de los 4 jugadores que no ha estado luchando en hoyos anteriores y que han terminado en empate se lleve las ganancias de esos hoyos.

La siguiente frase de Nicklaus ilustra perfectamente el espíritu de los Skins. Tras pasar sin pena ni gloria por los primeros 16 hoyos, un buen golpe en el 17 y el consiguiente putt embocado por su pareja Watson cambian por completo el devenir de un partido jugado bajo esta modalidad.

“Skins game is a funny game” said Nicklaus, an 18-time major winner and five-time champion in senior skins “After birdieing the second hole yesterday, we were hanging in there. We really didn’t do much. Today we were just sort of hanging around, not competing. All of sudden, 17, boom! That’s what the game is. I’m glad I picked the right hole to make the right shot and I’m glad Tom picked the right hole to make the right putt.”

Existen en la actualidad torneos profesionales que se juegan bajo esta modalidad. No hay límite de participantes, pero suelen ser exhibiciones de 4 jugadores invitados por los organizadores u 8 o más si se juega en la modalidad Skins por parejas (golpes alternos).

Particularmente no soy muy dado a apostar, y jugando me basta con defender el honor y a lo sumo las bebidas del hoyo 19. Pero admito que una correcta asignación de dinero a cada uno de los hoyos nos acercará a la presión que tienen los jugadores profesionales de saber aproximadamente cuánto vale en puntos y dinero cada uno de sus golpes.

No es necesario buscar un patrocinador que aporte las millonarias cantidades que se juegan los profesionales (quienes en más de una ocasión destinan parte de las ganancias a fines benéficos). Bastará con juntar unas cuantas monedas.

Voy a tratar de explicar su funcionamiento.

Aplicaremos los handicaps de nuestros compañeros de partido a la tarjeta de juego

Dividiremos las celdas de nuestra tarjeta en 4 partes

En una de las cuatro partes asignaremos los puntos de juego de cada jugador. Las otras 3 las podemos destinar a darle más emoción –si cabe- al juego y desarrollar algunos de los muchos mini juegos que suelen acompañar a dicha modalidad.

Por citar algunos: Sandy, Greenny y The Longest

Sandy: conseguir el par del hoyo o mejor visitando una trampa de arena

Greenny: bola más cercana en los pares 3

The longest Drive: bola más larga en calle en los pares 5

También existen Chippie (embocar desde fuera de green), 3PUP (3 putts you pay) y muchas otras que podemos combinar con las ya mencionadas.

Asignaremos los golpes a cada uno de los jugadores

Cada uno es libre de elevar la tensión hasta donde quiera o hasta donde su bolsillo se lo pueda permitir. Pero os aseguro que con cantidades que no superan el importe de las consabidas cervezas la diversión y la tensión están más que aseguradas.

Para ilustrar el ejemplo jugaremos por 0,5€ por hoyo, y otorgaremos el mismo valor a todos los mini juegos. A la bola más cercana en los cuatro pares 3 del campo, a los drivers de los pares 5 y a toda posibilidad de salvar el par o mejor desde la arena.

¡Así que a jugar!

Nuestros veteranos jugadores serán Lucas, Marcos, Mateo y Juan

El hoyo 1 se lo adjudicará Lucas con un inapelable birdie (H = hoyo = 0,5€)

Ganador del primer hoyo

A pesar del buen arranque, Lucas visita los árboles en los hoyos 2 y 3 pero se beneficia de que sus compañeros de partido los empatan así que no gana nadie el hoyo (ni los preceptivos 0,5€) y se acumulan hasta 1,5€ para el hoyo 5.

Hoyo que además es un par 5 por lo que el golpe de drive más largo en calle se adjudicará 0,5€ de cada uno de sus compañeros de partido.

Marcos es el único jugador que consigue poner su drive (D) en calle, por lo que recaudará 1,5€ (0,5€ por jugador).

El hoyo se lo adjudica Juan. Un par le basta para hacerse con el hoyo y con el bote acumulado en los dos hoyos anteriores.

Marcos gana el drive más largo y Juan el hoyo y los importes acumulados

Empate en el hoyo 5, lo que dispone a nuestros protagonistas a jugar el hoyo 6 por 1€ y además por ver quién deja la bola en green más cerca de la bandera (greenny).

Esta vez es Mateo quien consigue dejar la bola colgando del hoyo con un gran hierro 7 al fade. Ninguno de sus amigos consigue el birdie por lo que se adjudica el 1€ acumulado + el mini juego greenny.

Resultado al hoyo 6

Con sólo 6 hoyos jugados podemos echar un primer vistazo al saldo para ver cuán cara o barata les saldrá la ronda…

Lucas gana 0,5 en el hoyo 1

Mateo gana 2,5 (1,5 de bola más cercana en green y 1,5 de bote acumulado)

Marcos gana 1,5 de mini juego the longest Drive

Juan gana 1,5 de bote acumulado en el hoyo 4

…Y efectivamente constatar que el dispendio nunca será significativo, y que además todo puede arreglarse con dos golpes buenos en el preciso instante.

Personalmente me gusta añadirle la componente romántica de que el ganador pague la primera ronda. No es raro ver cómo le toca añadir dinero de su bolsillo para hacer frente a la dolorosa.

¿Qué os parece? ¿Conocíais la modalidad? ¿Os resulta atractiva?

¿Os veis jugando con la tensión inherente al vil metal pero a sabiendas de que a nadie le tocará cenar frío por ello?

Que tengáis unas felices rondas y (pocos) filazos

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Nuevos rincones de golf

He viajado este año a Alicante junto a mi cuadrilla, los gatuperas. Elegimos el destino sin saber lo que nos encontraríamos, puesto que nadie de nosotros lo conocía. El título del artículo hace referencia a que son campos nuevos para nosotros, pero es obvio que para muchos lectores esos rincones serán conocidos. Lo primero es agradecer a Iñiguez, gerente de Lo Romero Golf, las facilidades que nos dio para que este viaje haya sido un rotundo éxito, ya que intermedió con el hotel y los demás campos en los que hemos jugado.

El primer campo en el que jugamos fue El Bosque, en Valencia, recorrido bastante conocido y afamado, por lo que no nos sorprendió su alto nivel. Allí jugamos unos partidos contra Vicente Morata y su grupo de amigos, los bosquimanos. Fue un día muy entretenido que se saldó con nuestra derrota por la mínima. Buscaremos una pequeña excusa y lo achacaremos a jugar fuera de casa… La realidad es que son grandes jugadores y demostraron un alto nivel. Les esperamos en Logroño para disputar la revancha.

Pero la sorpresa fue la enorme calidad de los recorridos disfrutados en Alicante: Lo Romero Golf, Las Colinas y La Finca. Todos ellos están muy próximos entre sí, así que apenas perdimos tiempo en los desplazamientos.

Os daré una escuetas impresiones de los 3 campos que tal vez os animen a jugarlos si los tenéis a mano.

Lo Romero Golf

Aunque haya una coincidencia de nombre, he de confirmar a mi pesar que no tengo nada que ver con el campo. Se trata de un campo espectacular diseñado por Jorge Guillén, cuidado con mimo por Juanjo Iñiguez (gerente) y su equipo. Es un recorrido muy completo y apto para todos los handicaps. Combina una primera vuelta más abierta con una segunda en la que se incrementa la presencia de árboles. La influencia del agua es importante en ambos casos, lo que obliga al jugador a pensar y hace que nos planteemos varios tiros de riesgo & recompensa. Esa característica es propia de buenos diseños, porque son hoyos que dan opciones a la estrategia.

No exagero si digo que se trata de uno de los mejores campos que he jugado. Por otro lado, reconozco que no conocía a su diseñador y no he encontrado ningún otro trabajo del mismo, por lo que agradecería si algún lector pudiera proporcionarme informarme sobre él.

Lo Romero golf, donde la victoria se dirime en un último gran hoyo

Las Colinas Golf & Country Club

Lo que más me llamó la atención de este recorrido es su pulcro cuidado, en perfecto estado de revista. Cualquier detalle es digno de resaltar, en especial los bunkers. Se nota que hay un mimo exquisito a la hora de realizar el mantenimiento.

Es un campo fantástico, en el que el agua, elemento característico del recorrido, entra en juego en bastantes hoyos. Si bien me gustó un poco más Lo Romero Golf, he de decir que es difícil decantarse por uno de los dos dada la gran calidad de ambos. De hecho, a algunos gatuperas les gustó más Las Colinas, pero son matices nimios los que inclinan la balanza. No sorprende la gran clase del recorrido de Lo Romero porque su diseñador es Cabell B. Johnson, autor de otra joya como Santana Golf.

Las Colinas, una belleza de campo

La Finca

Es el campo del hotel donde nos alojamos, un complejo de 5 estrellas con 3 campos de golf.  Siguiendo la recomendación de un amigo que los había disfrutado optamos por jugar el mejor de ellos. No nos defraudó. Es complicado que un diseño de Pepe Gancedo decepcione. Tal y como conté en un artículo anterior, se trata de uno de mis diseñadores favoritos. Aunque está bastante menos presente que en los dos recorridos anteriores el agua no es un elemento totalmente ausente. Sirva como ejemplo el hoyo 17, hoyo similar al 18 de Lerma: Par 4 que da la opción de arriesgar a green desde el tee, teniendo que volar casi 200 metros de agua. Gancedo en estado puro.

Otro detalle que me llamó la atención fueron dos greenes radicalmente diferentes en dos hoyos consecutivos. El del 14 es una enorme hoya que logra recoger cualquier tiro que vaya próximo a él, aunque eso no quiere decir que la bola se quede cerca de bandera dado su colosal tamaño. En el hoyo 15 nos encontramos un green de minúsculas dimensiones, muy complicado de atrapar en regulación. Se trata de un hoyo corto que permite atacar la bandera con un blaster en la mano si se logra una salida decente. Buen diseño, sin duda.

La Finca Golf de Pepe Gancedo

Los tres campos son una joya. Me he quedado prendado de ellos y no tengo ningún reparo en recomendar su visita a los lectores que vayan por Alicante. Es un acierto seguro. Ahora bien, que no esperen encontrar mucho jugador español, ya que la mayoría de la clientela de estos recorridos son extranjeros, en concreto británicos en busca de un clima benigno, algo que sospechábamos cuando muchos de sus trabajadores son extranjeros: marshalls, starters, etc.

Podemos dar una mayor utilidad a esta entrada si los lectores tienen a bien compartir sus rincones desconocidos de golf, campos que no tienen un nombre a nivel nacional pero que por su diseño, cuidado y trato hace que sea imprescindible jugar en ellos si se está cerca.

Muchas gracias de antemano, amigos.

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