Los padres en el golf

“Ese se cree que tiene un Tiger Woods” es posiblemente la frase más veces repetida entre padres de chicos que participan con regularidad en competiciones de golf. A corta distancia le siguen “a mí la competición no me importa, yo lo traigo porque a él le gusta y se lo pasa bien, pero la clasificación y el handicap no me importan nada” y “ese está loco, hasta va anotando los golpes y todo”. Desde luego siempre van referidas a una tercera persona que, casualmente, nunca está presente en el momento de pronunciarlas.

La teoría nos la sabemos todos: Buscamos en el deporte y el ocio un desarrollo general equilibrado y armónico, en el que lo lúdico ocupa una función importante, los  resultados y clasificaciones, sean positivos o negativos, no deben tener trascendencia alguna y que buscar el presente no es garantía de futuro. Pero nos preguntamos si en el mundo del golf eso es de verdad así, si íntimamente, en realidad, lo pensamos.

Los padres en el Golf

Personalmente, sólo en una ocasión, en una, he oído a un padre confesar directamente “Sí, lo políticamente correcto es decir que no hay prisa, que esto es un juego sin importancia y que aquí no ha pasado nada… pero las cosas no son así, no señor, las cosas en el golf juvenil son como son”.

En mi experiencia profesional docente, en muy pocas entrevistas con padres he estado en las que algún momento no aparece la expresión “Es que mi hijo es especial ¿sabe?”. Pues claro que lo sé. ¿Y qué hijo no es especial? ¿A quién no le parece que su hijo es el más guapo, el más listo y el más simpático? Es un instinto de supervivencia y perpetuación de la especie que la naturaleza ha puesto no sólo en nosotros, sino en cualquier especie animal.

Sin embargo, los expertos (psicólogos, entrenadores, profesionales etc.) afirman que el campeón nace: es una excepción, un aberración genética. Todos esos jugadores y campeones que salen en la televisión suelen ser en las distancias cortas jóvenes inmaduros, inseguros y caprichosos y no precisamente por su propia culpa. No se puede ser una gran estrella ni un deportista si la actitud mental no la completamos con otros valores, aparte del golf, desde la niñez, como demostraron los flagrantes casos de los niños Lee Spurling o Billy Spooner expuestos en el documental Trophy Kids, que el Channel 4 británico emitió en 2009 (TVE lo emitió por La 2, en enero de 2011, dentro su programa Documentos TV).

Como en cualquier campo de la vida, en el mundo del golf la tipología de padres es muy variada, pero nos limitaremos a dar los 3 ejemplos más frecuentes:

  • “Híper-padres” o  “padres helicóptero”: pecamos de excesiva protección y sobrevolamos sin descanso la vida de nuestros hijos, allanándoles el camino y retirando los “impedimentos sueltos” que puedan ir encontrando. Lo que hacemos, en realidad, es dificultar el propio aprendizaje basado en la experiencia y mermamos su capacidad para ser autosuficientes… en el golf y en la vida.
  • “Padres pasotas o indiferentes”: el golf es un entretenimiento tan bueno como cualquier otro, hacemos de taxistas-transportistas y tenemos al niño ocupado y atendido un mínimo de 4 horas que nosotros podemos dedicar a nuestros asuntos o asueto. Menos mal que existen los torneos los fines de semana, de lo contrario no sabríamos en dónde dejar a los niños, que el colegio cierra…
  • “Padres Marc O’Hair o padres entrenadores/representantes”: somos los peores y más peligrosos para el niño, pues prácticamente imponemos a nuestros hijos un régimen paramilitar y casi los llegamos a ver como una inversión, en lugar de lo que realmente son: personas. Nuestra actitud y comportamiento son de dominio público y conocidos por comités de competición y federaciones, pero nadie se atreve a mover un dedo para hacer lo que hay que hacer: defender a nuestros hijos de nosotros mismos. Nuestra conducta está al borde del maltrato infantil y nunca, jamás, permitiríamos que un profesor sometiese a nuestro hijo al mismo nivel de exigencia…

Driven

¿Y qué opinan los profesionales? Pues su opinión en este campo es la que cabría esperar, la más lógica. Por lo general, son partidarios del no intervencionismo y del laissez faire más absolutos: No decirle ni una palabra sobre el deporte al hijo, dejar que se equivoque.  Como el propio Sean O’Hair afirmó, Kids have to make their own decisions even if it’s the wrong decision. You need to keep it kind of fun for them and let them run their own show.

En suma, el error más común que cometemos es convertir este maravilloso deporte y juego en un sufrimiento, en lugar de una ocasión para la diversión y el disfrute. Insistimos en dar indicaciones constantes de lo que se debe hacer cuando deberíamos dejar que ellos mismos tomen sus propias decisiones, que acierten y que se equivoquen, pues equivocándose es cuando (más y mejor) se aprende. ¿No os parece?

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6 respuestas a Los padres en el golf

  1. Cándido dijo:

    Hola:
    Buen trabajo.´

    Reflexionar para escribirlo habrá sido de gran utilidad para tí porque creo que cada hijo es un tema y pensar en ellos durante el tiempo que has utilizado para redactar tus pensamientos te habra hecho recordar decisiones que tuviste que tomar y quizás nunca
    sabrás si fueron las mejores.

    Este tema que has seleccionado se las trae.

    Cuando he empezado a leerlo he pensado que quizás alguien sabía como hay que hacer para educar a los hijos para el deporte pero bueno me ha servido para ver que todos los
    padres andamos confusos o anduvímos en su momento.

    Iba a dar un consejo y a medida que lo escribía veía que no me atrevo a dar ninguno sobre este tema.

    Saludos

    • Alvaro de Prado dijo:

      Cándido:
      En primer lugar, muchas gracias por tus palabras.
      En segundo lugar te diré que justo después de haber redactado este post oí en una emisora de radio una entrevista con Jaime Alguersuari (el padre del piloto de F1) que acaba de publicar un libro que parece de lo más interesante: “Tu hijo puede ser un crack” (http://www.planetadelibros.com/tu-hijo-puede-ser-un-crack-libro-65879.html). Aún no lo he podido leer, pues está recién publicado, pero de este verano no pasa… Supongo que el haber sido padre de un deportista tan precoz le da bastante conocimiento de causa al autor como para escribir sobre este asunto.

      Como la propia editorial anuncia en su web, esta es la sinopsis:

      ¿Es tu hijo un fuera de serie en el deporte? ¿Está preparado para ese desafío? Y lo más importante: ¿Lo están los padres? Hay numerosos obstáculos en el difícil camino hacia la gloria: egoísmo, soledad deseada, odio compulsivo e incomunicación. Y se necesita una gran inversión, tanto económica como de tiempo.

      Tu hijo puede ser un crack no oculta ningún tema espinoso: desde el abandono escolar de jóvenes deportistas a las recónditas intenciones de algunos padres frustrados con inconfesables ambiciones económicas. En el camino habrá que asumir varias lecciones fundamentales. La más importante es que tu hijo acaparará el tiempo y el dinero, pero también el esfuerzo y la gloria, tanto personal como familiar.

      El autor crea un espejo donde refleja con gran exactitud los modelos, las actitudes y las circunstancias que definen a los n.º 1.

      Éste es un libro sobre el éxito de unos pocos y el fracaso de muchos. Ofrece una útil orientación a los que necesitan consejo y ofrece consuelo a quienes se dejaron la piel por un sueño roto. Y todo esto lo cuenta con pasión un padre cuyo hijo llegó a lo más alto antes que nadie…

      Saludos,
      Álvaro de Prado

  2. Juan aka @jmariguillot dijo:

    Muy buen post Álvaro

    la verdad es que lo más parecido que tengo a un hijo son @GolfoTheDog y @marcribas y procuro no achuchar a ninguno de ellos con largas y tediosas sesiones de alfombra….

    (…)

    (…)

    (…)

    (no me he podido resistir)

    Además, y también en serio, os diré que lo que aquí expones es un credo muy válido para nosotros, pretenciosos golfistas esperando resultados profesionales tras aficionadas (y escasas) horas y métodos de entrenamiento.

    saludos a todos

    @jmariguillot

  3. ovidiov dijo:

    Como bien sabes porque Javier se que te lo ha comentado, se te echa de menos por twitter.
    Tengo tres peques, los tres juegan si bien es cierto que va por épocas. Hay momentos en lo que lo único que quieren hacer es ir al golf y momentos en los que el golf ni se les pasa por la cabeza. Lo que sí que tenemos claro, es que esos momentos que quieren hay que aprovecharlos, pero lo de ir forzados a jugar nunca. No hay mejor manera para que le cojan tirria al golf.

    Respeto a las indicaciones, en las vueltas entre nosotros si que les suelo preguntar donde estan los peligros o donde está el tiro más seguro, y luego que ellos se comprometan con el golpe que ellos hayan seleccionado…Luego te sorprende cuando uno de ellos jugando con su madre y en tu contra, le hace a la madre el mismo razonamiento…Mamá, el peligro está en ir corto y quedarse en el bunker…Mejor tener un putt largo que estar en la arena…

    • Alvaro de Prado dijo:

      Muchas gracias, Ovidio. El aprecio es mutuo. Aprovecho esta oportunidad para desearte lo mejor para ti y los tuyos.

      En cuanto al post en primer lugar tengo que decir que yo soy el primero en decir “mea culpa” y en segundo lugar que quien esté libre de pecado… jajaja.

      Cambiando de tercio, acabo de ver tu post en Fuera de Límites sobre el putt fallado por la jugadora coreana. Lo que me llama la atención es cómo se gira buscando a alguien entre el público nada más fallar el putt… apuesto lo que sea a que miraba a su padre, jajajaja.

      Un abrazo, amigo.

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