La común historia de Roberto Pazos

Roberto Pazos es un jugador hándicap 10. Un  golfista que despliega un juego más que digno, tanto es así que sus amigos creen que le correspondería tener un par de puntos menos de hándicap.

Un sábado cualquiera Roberto madruga para asistir a un torneo sin demasiada importancia competitiva, una prueba comercial de las múltiples que hay. Tras una buena ducha, se viste con la ropa que dejó preparada con mimo la noche anterior, perfectamente planchada. Tiene buenas sensaciones y piensa: ¿Por qué no va a ser hoy el día? Lleva jugando muy bien el último mes.

Llega al club, recoge su tarjeta, prepara los palos y se aproxima a la cancha de prácticas. Unas bolas con el sand, unas cuantas más con el hierro 7, pega algunos híbridos y termina con una docena de drives. Se acerca al putting green satisfecho por cómo ha ido el calentamiento.  Tira algunos putts para familiarizarse con la velocidad de los greenes. Todo fenomenal.

Un trofeo sin importacia

Llega al tee del 1, saluda a sus compañeros competidores y pincha su bola. Se encuentra cómodo. Primer golpe a calle y largo. Sonríe. Camina confiado. El señor Pazos enlaza 4 pares consecutivos. No puede evitar recordar a su buen  amigo Cándido, con quien bromea en francés cuando enlazan una buena racha y hablan de hacer 4, 5 o 6 pares d’affilée.

En el hoyo 5 comete un bogey tras un mal golpe. No le da importancia. Sigue estando seguro de sí mismo, tranquilo. Algo que corrobora tras hacer otros 4 pares y terminar la primera vuelta con unos magníficos 37 golpes. Sus compañeros de partida le felicitan por semejante resultado. Pero Roberto Pazos no baja la guardia. Recuerda infinidad de ocasiones en que se ha encontrado en una posición similar y ha terminado de mala manera.

Comienza los nueve segundos hoyos. Otro gran drive, un tiro mediocre con un hierro medio que no coge green y un chip que entra. Birdie inesperado. Hoy los dioses del golf le sonríen. Se mantiene frío. No se fía. Por su cabeza pasa un clásico: “cuidado Roberto, esto es muy largo”. Otra racha de 4 pares hace que se plante en el hoyo 15 con una tarjeta al par del campo. Ya no está tan tranquilo. Ve que puede ganar el torneo, incluso cree que puede lograr la victoria que tanto anhela ganar: scratch. Quiere concentrarse en el golpe que le toca. Sólo planear la salida del complejo hoyo 15. Pero su subconsciente no le deja. Se ve ganador. Los nervios se apoderan de él y comete el primer fallo grave del día. La dichosa bolita ha botado cerca de la valla y se ha ido fuera de límites. Mientras coloca otra bola en el tee para pegar su tercer impacto, susurra: “maldición Pazos, que coño haces”. Logra salvar el par con la segunda pelota. “Par gallego” le intenta animar en vano su rival.

Faltan 3 hoyos y la suma sigue siendo buena. Mas nada es igual porque ahora Roberto Pazos tiene miedo. Miedo a ganar, miedo a no sabe qué. No deja de ser el torneo de la “galleta”, nada reseñable. No lo entiende. Da igual; el miedo ya lo tiene metido en el cuerpo.

Esa tensión le impide jugar cómodo  y hacer el swing tan fluido como hasta ahora. Un triple bogey al 16 y otro doble al 17 acaban por desmoralizarle. Una colección de slices, filazos, topazos y demás golpes desagradables le han acompañado durante esos dos hoyos. Tiene que hacer un esfuerzo por no soltar por su boca la cantidad de improperios que se le ocurren. No lo hace, Roberto Pazos es un caballero. Los compañeros intentan animarle inútilmente.  Termina con otro doble bogey fruto de la impotencia y de un deslavazado e irreconocible swing.

Pero ese hoyo ya no le importa. Se le ha escapado su opción de lograr algo grande. Bajará unas décimas pero no ganará ni tendrá esa vuelta soñada. Habrá más oportunidades, pero ahora mismo eso no es consuelo. Trata de comprenderlo sin éxito Sigue sin entenderlo,  en realidad no se jugaba nada. Y ha practicado otros deportes donde la presión no era tan asfixiante, tal vez porque no había tanto tiempo para pensar.

Van de Velde: uno de los finales más dramáticos.

Es buen deportista y asume su derrota. Pero se promete no volver a usar comparaciones escatológicas cuando vea a un golfista profesional fallar de forma estrepitosa en los últimos hoyos. Si nosotros erramos sin que nuestra vida dependa de ello, sus fallos son comprensibles.  Y ese sector del juego es el que separa a los grandes jugadores de los ganadores.

Todos hemos sido Roberto Pazos alguna vez.

Este pequeño relato se lo quiero dedicar a Virgilio, un gran jugador con quien he tenido el honor de compartir algunos partidos. Me habló del miedo y de que escribiera sobre ello. Pensé que era una buena idea. Gracias Virgilio.

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10 respuestas a La común historia de Roberto Pazos

  1. Cándido dijo:

    Excelente relato.
    Imaginación y bien escrito.

  2. jorge saenz de urturi dijo:

    Hola Javier, te invitaria a que nuestro amigo comun VIRGILIO escribiera alguna vez en tu bloc, os llevariais una gran sorpresa ya que es una persona muy especial,espero que algun dia lo haga,un saludo y a la espera quedo.

  3. Miguel Angel Aguirre dijo:

    Roberto Pazos…….Rober toPazos jajajajajaja. Lo he pillado al final. Seguro q habrá alguno q no se haya dado ni cuenta. Hubiese estado mejor contar la historia de uno q conozco yo q era tal su frustración q fue capaz de llevar la madera 3 a patadas unos 200 metros. No sé cómo puede haber gente así. Hablo de mi amigo Rafael Lazos, aunque todo el mundo le llama Rafi, Rafi Lazos jajajajajajaja

  4. Juan AKA @jmariguillot dijo:

    BIen rOBertO biEN

    lA vERdAd Es qUe eS FáCil OlEr a cAcA jUgANdO Al gOLf…

    y No sIemPre (cAsi nUnCa) eS AbOnO

  5. Iñaki Bel dijo:

    ¡Y yo que pensaba que era por culpa de mis palos! ¡O de una equivocada elección de varilla! ¡O puede que el greenkeeper no había cuidado bien los greenes! ¡Quizás es que me habían dicho mal la distancia!

    ¡Vaya! Pues va a ser que no… Va a ser que es cosa mía. Va a ser que es golf.

  6. virgilio dijo:

    grande Javi. Creo que pasa lo mismo en la vida. Uno la puede pifiar en cualquier momento. No importa lo atento q uno esté…..sin embargo adoramos este galimatías del golf…y de la vida. Muchas gracias!

  7. Jose Antonio dijo:

    Esto es golf. Y por eso nos gusta tanto.
    Gran filazo

  8. Jose Barcena dijo:

    Vaya… y yo que pensaba que me apellidaba Barcenasss y resulta que va a ser que es Pazos… habrá tantos Pazos por el mundo como golfistas??? :-S

  9. Javier dijo:

    Si no jugase al golf no entendería este relato, es tal cual nos ha pasado alguna vez a casi todos.
    Gracias por escribirlo, no estamos solos :)

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