Respétalas y respétate.

Últimamente se han dado demasiados casos de sanciones a profesionales debidas a infracciones de las reglas de golf. Alguna de ellas llaman la atención en cuanto a que se trata de reglas básicas o que debieran serlo, dado que se trata de los mejores profesionales del mundo. El ejemplo más reciente lo protagonizó Rory McIlroy, que se alivió incorrectamente de una zona marcada como «terreno en reparación». Tomó la decisión de dropar sin penalidad, pero golpeó su bola pisando la línea que lo delimita, por lo que no se alivió por completo, incumpliendo la regla 25.1-b.

La única importancia es la cantidad de euros y puntos de la clasificación mundial que Rory perdió por desconocer las normas de su trabajo. Él sabrá. Lo más grave son las voces de algunos aficionados diciendo que era injusto porque no se beneficiaba o porque era una tontería. Inaudito.

Objeto imprescindible en la bolsa de un golfista.

Todos nos hemos topado con esta clase de aficionados. Veamos algunos ejemplos de frases típicas de golfistas que pululan por esos campos de Dios.

1-      «Ni he leído las reglas ni me las leeré»

Creen que el golf solo consiste en golpear una bola. Muchos dicen que a ellos les gusta jugar, que eso de leerse un tocho para practicar un deporte no va con ellos. Del libro de decisiones ni hablamos, claro. Perfecto; es su opción, pero que recuerden sumar a su tarjeta los golpes ganados por infringir las reglas. Se escudan en la complejidad de las mismas. Efectivamente, las reglas de nuestro deporte son arduas  y supone un esfuerzo intentar comprenderlas. Pero también es difícil hacer un globo desde una cuesta abajo con un rough alto y un búnker delante de una bandera corta y persisten en intentarlo una y otra vez sin importar que su hándicap les recomiende ir a centro de green. No estaría de más aplicar esa osadía en lograr el reto de aprender algo de las reglas.  A su favor diremos que no suelen enfadarse cuando se les comunica su penalidad.

2-      «Me dijo Antonio que eso es penalidad»

Se saben las reglas de oído. Amigo mío, que tu cuñado te haya dicho que solo puedes atender la bandera si la bola está dentro del green, eso no quiere decir que sea cierto. Tu cuñado será una bellísima persona pero no deberías creerle a pies juntillas sus aseveraciones sobre reglas. Reconozco que me ha pasado alguna vez, creer a alguien y no comprobarlo en el libro de reglas. Ya no me ocurre.

3-      «Esa regla no es importante»

Analicemos esta frase: Te designas como jurado supremo para decidir cuáles son las reglas importantes. Lo de la humildad en el golf es un mito y está sobrevalorada. Mereces una silla en el Royal & Ancient de St. Andrews. Contigo el golf mejorará hasta la perfección. ¡Gracias, oh, poderoso ser!

4-      «¿No me penalizarás por esa tontería?»

Por supuesto que no lo haré, lo harás tú. Es uno de los males de nuestro deporte, no comprender que la grandeza del golf viene por la caballerosidad y el honor. Activos en desuso, fruto de la ausencia de valores en nuestra sociedad  que se refleja en el golf, como no puede ser de otra manera.

Decisiones: Inquietante entelequia.

En mi caso reconozco que me gusta leer el reglamento de vez en cuando para intentar conocerlo cada vez más, aunque disto mucho de ser un experto.  Me conformo con aprender poco a poco e intentar que el resultado que entrego en los torneos sea lo más fiel posible al espíritu de nuestro deporte. Algo que también aplico a la pachanga de amigos, en la que el único premio es una cerveza.

Todos podemos tener lagunas en la comprensión de las farragosas normas, y es comprensible. Ahora bien, tenemos que tener claro que ese desconocimiento puede llevar implícito una penalidad. Lo único inaceptable son las personas que se enfadan si se les indican que se tienen que penalizar ellos mismos  por incumplir una norma. Esa soberbia hace que los demás no quieran meterse en líos y acaban partiendo con ventaja en todas las competiciones. Afortunadamente son los menos y ojalá desapareciesen del golf para siempre. Ya que cada vez jugamos menos (véase la disminución en las licencias), al menos seamos honestos. Algo realmente fácil si el golf te apasiona y lo amas.

 

Respétalo y respétate a ti mismo.

 

Publicado en Actualidad, Torneos, Valores | 1 Comment

De cazadores, pescadores y golfistas.

No hace mucho tiempo un amigo me comentó que le sorprendió lo exagerados que somos los golfistas. Estaba en un bar y escuchó una conversación de golfistas en la que contaban sus andanzas. Debió de ser bastante excesivo para que le llamara la atención a alguien que no practica el golf, aunque bien es cierto que tiene algunos conocimientos de nuestro deporte. Siendo sincero, he de decir que no me sorprende. Es común escuchar auténticas barbaridades en el hoyo 19 de cualquier club. Me temo que estamos desbancando a pescadores y cazadores.

El último pez que pesqué.

El elemento más fácil sobre el que disertar de forma desorbitada es la distancia. Pongamos un ejemplo gráfico: En las estadísticas de distancia media lograda con el driver, José Manuel Lara quedó en el puesto 132 del Circuito Europeo en el año 2013. Su media estuvo en 283,8 yardas (unos 260 metros). Es una barbaridad para los jugadores amateurs, pero si hacemos caso de los comentarios de barra de bar, Lara sería de los menores pegadores de club. Es muy fácil escuchar a jugadores, cerveza mediante, explicar cómo atizan a la pelota y ésta acaba reposando pasados los 280 metros e incluso los 300 metros. Tasio, un buen amigo, siempre dice que si Tiger Woods viniera al bar de El Campo de Logroño, se iría deprimido. Me temo que el comentario jocoso de Tasio se puede extrapolar a la mayoría de clubes de España.

También es frecuente escuchar cómo embocamos putts desde cualquier lugar del green.  Buscando en la página web del  Circuito Americano, podemos observar  una estadística de putts convertidos entre 1,5 metros y 3 metros.  Pues bien, los mejores de ese circuito y por ende del mundo, apenas logran superar el 30% en el año 2013. He realizado una prueba y he preguntado a varios jugadores de mi club cuál es su percepción; qué porcentaje de esos putts  creen que meten. La mayoría de ellos dan guarismos  superiores a mejores jugadores del mundo, rondando entre el 30% y el 50%. Al comentarles los resultados de los golfistas profesionales, la sorpresa se refleja en sus caras.

De manera involuntaria, todos somos un poco Pinochos del golf.

Reconozco que probablemente yo también hubiera dicho una proporción próxima  o superior a ese parámetro de putts embocados. Imagino que forma parte de la esencia humana creernos mejores de lo que somos en todas las facetas de la vida. Por lo tanto parece comprensible aplicarlo al golf.

Tras una serie de golpes infames, al lograr un bien impacto sobre la bola, otra hipérbole habitual consiste en la famosa frase: Ya sé lo que hacía mal. Nos sentimos como si hubiéramos descubierto la panacea para nuestro juego. Evidentemente los resultados positivos se prolongan apenas unos hoyos, salvo que ocurra en el 18 y llegamos al bar comentando lo bien que vamos a jugar en el próximo torneo. Pero el golf nos pone en nuestro sitio de manera inexorable, recordándonos que la humildad no viene nada mal. Claro que durará hasta que la euforia se apodere de nosotros en cuanto hagamos un par de resultados decentes.

Este axioma también es válido ante un cambio de swing que, de repente, da buenos resultados. O cuando estrenamos un palo y ese día producimos unos golpes excelentes, fruto del azar en la mayoría de las ocasiones. En ambos casos, tras el optimismo habitual, volvemos al nivel medio que tenemos.

Yo no me excluyo de esa espiral de vehemencia y depresión que nos produce el golf de manera sistemática y recurrente. Sin duda, forma parte de su atractivo. Esa montaña rusa de rachas buenas y malas casi siempre acaba en mejoras a largo plazo que hacen que nuestro juego mejore con el tiempo. Tal vez por eso mi pasión por el golf continúe intacta, como el primer día.

 

Nota: Quiero dar la enhorabuena por su reciente victoria en el Campeonato de España senior a un amigo de este blog que tuvo a bien dedicarnos unas palabras que engalanan Filazos: Pedro Linhart. Que sea el primero de una larga lista de éxitos en tu carrera senior. Un abrazo.

 

Publicado en Amigos | 5 Comentarios

Volver

Prácticamente había dejado el golf. Era una persona bastante habilidosa, lo que le permitió dar voraces bocados a su handicap en un breve periodo de tiempo. Llegado a ese punto, le costaba mantener el nivel y estaba un poco desanimado. Además, una serie de lesiones no demasiado graves, pero suficientes para impedirle jugar sin molestias, le acabaron por hastiar. A eso se unió una afición incipiente por las cámaras fotográficas. Adolfo nunca supo si la fotografía le alejó del golf o el desánimo por ese deporte le acercó a los objetivos, trípodes y lentes.  En cualquier caso, sus palos ocupaban un espacio en el trastero. Jamás lo hubiera imaginado un par de años atrás: era su pasión.

Sus amigos le convencieron para disputar una partida aquel sábado de octubre con temperatura de junio. A regañadientes aceptó; en su fuero interno sabía que les debía una ronda. Hacía demasiado tiempo que no los veía y su adiós al golf había sido paulatino, sin despedidas. Recuperó su juego de palos, sus zapatos ajados y los metió en el maletero.

A media mañana se montó en su coche y se dispuso a conducir de forma indolente los veinte kilómetros que le separaban del campo de golf. Detuvo su vehículo al pasar por unos preciosos viñedos. Pensó que era una pena que no llevara su Nikon nueva. El otoño es la mejor estación en La Rioja. Su mirada se clavó en la mezcla de ocresamarillos y rojizos de las vides que contrastaba con el azul limpio del cielo. Tras realizar unas cuantas fotos imaginarias, desganado, se dispuso a terminar el trayecto que le separaba de su club de golf.

Al llegar buscó un sitio entre los muchos automóviles estacionados. Se notaba que el día era propicio para jugar unos hoyos porque tuvo que situar su coche al final del aparcamiento. Mientras se acercaba al bar para tomar un café, como había hecho siempre, intuyó las siluetas de sus amigos a través de los grandes ventanales de la casa club. Parecía que fue ayer cuando recorría ese trecho, pero hacía ya más de seis meses meses. Al verlo, sus tres compañeros le saludaron afectuosamente. Se sintió cómodo y se relajó. Ni un solo reproche por estas semanas sin aparecer.

Se aproximaba la hora de salida, así que bajaron todos hacia el tee haciendo bromas y riendo. Adolfo rebuscó en su bolsa en busca de una bola decente; apareció una Srixon medio nueva que resultó ser la elegida. Sacó el driver de entre sus palos y la puso en juego. Estaba un poco nervioso.

La primera vuelta transcurrió rápidamente, tal vez porque estaba disfrutando, aunque su swing no le acompañaba, algo nada inesperado por otro lado. A pesar de ello, el resultado no era malo. Se encontraba a gusto, le invadía una sensación placentera. No recordaba la última vez que sintió eso en una ronda de golf. La paladeó como si no se fuese a repetir.

La segunda vuelta estuvo en línea con la primera y las horas pasaron volando. El buen humor, las risas y los comentarios jocosos se sucedían: la tónica de un día perfecto en lo meteorológico.

En su último tiro a green, con un hierro 6 en las manos, ejecutó el mejor golpe del día. La pelota, tras un vuelo que parecía no terminar, se acabó posando a menos de un metro de la bandera. Sus tres compañeros se miraron y sonrieron. Comentaron en voz baja: “Volverá a jugar al golf. Nadie pega ese golpe y lo deja. Es seguro” Adolfo apenas reparó en su gran impacto. En el fondo no le daba importancia. Les miró y pensó: “Cómo sonríen y qué bien lo he pasado. Volveré. Por ellos.”

 

 

Agradecemos a Bodegas Pago de Larrea la cesión de las fotos para ilustrar el relato.

Publicado en Amigos | 2 Comentarios

Amarillismo

La semana pasada Gonzalo Fernández-Castaño ganó un torneo en China. Primera victoria española masculina en el 2013. Este hecho le hace colocarse en el trigésimo segundo puesto de la clasificación mundial. Su victoria me alegra de manera especial porque coincidí con él en un Madrid Masters disputado en la Real Sociedad Hípica Española Club de Campo en el año 2010.

Tan solo fueron unos segundos y cruzamos unas pocas palabras, pero estuvo muy amable y sonriente. Creo recordar que era su cumpleaños. Son pequeños detalles que hacen que sientas simpatía por el deportista y le desees los mejores éxitos. A su lado estaba Thomas Bjork, el cual me llamó la atención por su tamaño: si por televisión ya parece grande, en persona impresiona.

GFC, siempre simpático.

Pero me estoy yendo por los cerros de Úbeda, ya que no es el tema que quiero tratar. Este triunfo no ha tenido demasiada repercusión y, aunque me duela, lo comprendo. En realidad estoy seguro de que si preguntásemos en cualquier club de golf de España quién ganó el último torneo del circuito europeo disputado en Shanghai este domingo  nos llevaríamos una sorpresa desagradable. Aunque me temo que no sería tal sorpresa. A la mayoría de los jugadores no les interesa, así que no podemos esperar nada.

Kiko Luna se quejaba en Twitter de que no se le había dado cobertura a nivel nacional, afirmación que no es correcta, ya que, al menos en TVE1, María Escario sí mencionó la noticia. Probablemente sea debido a que ella es golfista, pero ello no le resta mérito. Eso sí, poco más se vio en las televisiones generalistas.  Si me pongo en la piel de un directivo de una cadena nacional, e intuyo que ni a la mayoría de los propios golfistas les interesa, posiblemente mi posición sería la misma: ausencia de información. El tiempo es muy valioso en televisión y el interés que despierta esa noticia se limita a muy escasos espectadores.

Claro que entre que no den información o que escriban el ridículo de titular que ofrecía el diario As en sus páginas, quizás sea mejor el ostracismo: “Fernández-Castaño gana 850.000 euros en China”. El propio Gonzalo y su mujer Alicia Carriles se quejaban en la red social del pajarito de semejante encabezamiento y tuiteaban la foto del artículo. Desconozco el resto de la crónica, y si soy sincero he de decir que se me quitaron las ganas de leerla.

El dichoso artículo.

No recuerdo haber leído nada similar en otros deportes. No me imagino un titular sobre una victoria de Nadal que refleje el importe ganado, como por ejemplo: “Nadal gana 1.000.000 de dólares en Indian Wells”. Lo que realmente importa son los méritos deportivos y es a lo que deben hacer referencia. Obviamente las victorias llevan consigo una dotación pecuniaria, ya que son profesionales que viven de ello, pero no creo que precisamente ese dato sea lo más destacable.

Me parecería bien si se menciona el tema de las ganancias dentro del artículo, porque la orden de mérito se mide en euros, pero de ahí a resaltarlo en titulares como lo más importante del logro no me parece correcto ni procedente.

Dada la fama de nuestro deporte, puedo imaginar lo que le debe de pasar por la cabeza a alguien que no juegue al golf y lea el As, y eso que es de suponer que el periodista se dedica a cubrir este deporte y tendrá sus conocimientos… Con amigos así ¿quién quiere enemigos?

No soy periodista, pero creo que es mejor no publicar nada antes que hacerlo desde un amarillismo que flaco favor hace a nuestro deporte. En fin, probablemente sea una pequeña rabieta mía, pero es un detalle que no me ha gustado y quería compartirlo con vosotros.

Publicado en Actualidad, Torneos, Valores | 3 Comentarios

Tráfico de jugadores.

A raíz de un tweet de David Villar se produjo un pequeño debate sobre un tema en el que me gustaría profundizar, pues por su interés los 140 caracteres de Twitter se me antojan insuficientes. David es socio de una empresa dedicada a organizar torneos y viajes de golf, Summum Golf.

El Sr. Villar comentó que los jugadores de primera (hcp< 4,4) y segunda categoría (hcp entre 4,5 y 11,4) no son un público objetivo a la hora de organizar eventos y viajes de golf. La amplia experiencia de David le hace ser una voz autorizada en la materia y merece ser escuchada. Aporta datos, estadísticas y cifras objetivas, por lo que no se me ocurriría llevarle la contraria.

Tuit de David Villar origen del debate.

David opina que las causas que motivan su conclusión son varias. Una de ellas es el menor número de jugadores de esas categorías.  En enero de este año las licencias incluidas bajo esas categorías en España ascendían a 18.554, apenas un 6%. El dato es demoledor, incontestable. Basta con este guarismo para dar por fiable la reflexión de David.

Otra razón esgrimida es la pérdida de la chispa inicial, el hambre con la que todo golfista inicia su camino por este bendito deporte. Voy a osar no estar de acuerdo con él. Partimos de que mi visión es mucho más sesgada que la de David. Pertenezco a un club joven, de solo 10 años, a pesar de que muchos jugadores de hándicap inferior a 11,4 llevan jugando más tiempo. En mi ámbito no veo esa falta de apetito. En cuanto a viajar tampoco percibo que los hándicaps más bajos lo hagan menos. De lo que no me cabe duda es que a nivel  nacional es probable que las deducciones del dueño de Summum sean correctas.

En mi club los torneos son muy asequibles económicamente, con precios habitualmente que no llegan a 20 €. Este hecho  hace que la participación sea importante en cada categoría, al menos de forma proporcional a su censo.  Es obvio que en campeonatos con un coste próximo e incluso superior a los 50 €, la decisión de participar sea más meditada y que la economía de cada uno se imponga al hándicap. A ese precio no todo vale y hay que ofrecer algo atractivo al jugador.

Otro motivo comentado en el debate fue la dificultad que tienen los integrantes de esas categorías para imponerse en torneos stableford, ya que batir la barrera de 40 puntos es un logro complejo. Desde esta tribuna ya hemos comentado varias veces nuestro repudio hacia el sistema stableford. Abogamos por el medal play para jugadores capaces de bajar de 90 golpes. Creemos que pudiendo acabar 18 hoyos al bogey no ralentiza el juego, los hándicaps serían mucho más reales, y se ampliaría el espectro de golfistas capaces de ganar torneos. Para los jugadores que necesitan más impactos, el stableford podría ser una modalidad válida.

Twitter fomenta los debates.

Podíamos deducir que los jugadores de las dos primeras categorías jugarían más eventos si fueran bajo el formato medal play. Pues parece que no. David Villar de nuevo aporta datos que desbaratan esta teoría: Ellos organizan un tipo de torneo llamado Medal Tour que fue concebido para captar a jugadores de un dígito que no pueden optar a ganar un campeonato con 45 puntos. Resulta que son los jugadores de tercera categoría los que más se inscriben. Inquietante.

Así que, según sus datos, son los seniors iniciados hace menos de 15 años los que más se mueven en cuanto a torneos y viajes. Está claro que son los que más tiempo y dinero tienen, pero en mi ambiente no percibo que sea así. Obviamente la escasa población de golfistas que tiene La Rioja no parece significativa para analizar la realidad del golf español.

Por ello me gustaría ampliar la mesa redonda de Twitter al blog, donde no hay problema de espacio ni hay que tener cuenta abierta. ¿Creéis que los golfistas nos movemos poco? ¿Es la tercera categoría la más activa?  ¿La modalidad de los torneos tiene influencia en el número de inscritos por categoría? ¿Si tu empresa tuviera que gastar dinero en marketing, los golfistas somos un sector atractivo o rentable? 

Publicado en Actualidad, Torneos | 17 Comentarios

President´s Cup y Seve Trophy.

Andaba yo inmerso en mis dudas sobre qué escribir esta semana cuando recordé que se habían disputado dos torneos, sobre el papel, importantes. Pues ya está, decidido, ya tengo tema.

Y hete aquí que me pongo manos a la obra, frente al ordenador, contento por haber logrado la parte más difícil de escribir los artículos, la idea de sobre qué publicar. Pero me surge un pequeño problema… ¡Apenas los había visto! Ni tan siquiera leí algunos artículos sueltos de mi página favorita de golf, Crónica Golf.

Me pregunto por qué no han despertado interés estos torneos que en teoría me debieran apasionar. La modalidad es mi preferida y, al menos en la President´s Cup, el elenco de participantes es muy atractivo. Una causa importante fue la celebración del X aniversario de mi club, El Campo de Logroño, sobre  lo que escribiré la semana que viene. Pero si llega a ser una Ryder, estoy seguro que hubiese sacado tiempo para disfrutar los máximos momentos posibles.

Quiero exponer por qué no me atraen demasiado estos eventos, aunque espero ser parte de una minoría y que la mayoría de los lectores lo hayan visto.

The President´s Cup

Con respecto a la President´s Cup, el hecho de no pertenecer geográficamente a ningún bando no ayuda. Soy consciente de que muchos prefieren la derrota yanqui, pero no es mi caso. No me caen mal ni deseo su derrota… es más, prefiero que ganen. Hay más jugadores que me resultan simpáticos en el equipo norteamericano que en el de los internacionales. Golfistas como Mickelson, Snedeker, Dufner o Kuchar me resultan más agradables que sus rivales, con las excepciones de Els y Cabrera. Si nos centramos en los capitanes, no hay color: Couples gana por goleada a Price.

Es cierto que el plantel era de los mejores posibles, sin apenas bajas en cada equipo. Esto garantiza el espectáculo y la atención mediática. En este sentido, lección de los americanos a los europeos. Las espantadas del Seve Trophy me sonrojan.  Seguramente es debido a que ellos son un país y nosotros no sabemos ni lo que somos. En Estados Unidos saben vender mejor su producto, no cabe duda.

Las continuas interrupciones por lluvias y mal tiempo tampoco ayudaron a seguir el torneo.

No obstante, la suma de factores desfavorables no debería superar a los favorables: un match play por equipos con grandes estrellas ha de ser suficiente para llamar mi atención. Esta vez no lo fue. Quizás al encontrarnos al final de una temporada saturada de torneos, tras haber visto todos los grandes y varios campeonatos importantes, pesa más que el indudable atractivo de la retransmisión. Sinceramente desconozco las causas, pero no ha logrado apasionarme.

Seve Trophy

Con el otro torneo me ha sucedido algo similar, aunque más comprensible: acontecimiento de menor empaque, con grandes ausencias. En el otro lado de la balanza está el hecho de pertenecer a la Europa continental y de ser un homenaje a nuestro mejor golfista, Seve, pero todo eso no ha resultado suficiente para decantarme hacia ese lado.

He leído mil críticas a los primeros espadas europeos por su ausencia: Poulter, Rose, McIlroy, Donald, Westwood, Stenson, García y Kaymer. Dejando al margen a McDowell por su boda, estoy de acuerdo con reprobar su comportamiento. No censuro el hecho en sí de no asistir, son profesionales y tienen derecho a decidir, mas no resulta coherente su conducta tras verles adorar, invocar y emocionarse con Seve en la Ryder.  Todo resultó ser un paripé. Ni siquiera la figura de su capitán, Olazábal, que les llevó a una victoria épica tras una remontada mágica, ha logrado aglutinarles en torno al campeonato que creó Seve. Tal vez la presencia de las figuras hubiera despertado mi interés por el torneo, no lo sé.

Como consumidor de golf televisado, ningún trofeo de los dos ha logrado captar mi atención. Probablemente mi caso no es significativo, no hay problema.  Evidentemente no es comparable, pero  tengo claro que estoy deseando que llegue el Open, el Masters o la Ryder.

Publicado en Actualidad, Torneos, Valores | 1 Comment

La chapuza del Interclubes riojano 2013

El campeonato que enfrenta  a los 3 clubes  riojanos siempre ha sido uno de mis favoritos desde que se creó hace 4 años. Es una fecha marcada en rojo en mi calendario.

El torneo nació bajo la modalidad más apasionante del golf, Match Play Scratch. Si a esto le añadimos que es una competición por equipos y que representas a tu club, el atractivo es indudable.

Aprovechando que hay una provincia, Álava, que también tiene 3 clubes con campo, tomamos como referencia el Interclubes que se realiza allí desde hace más de 20 años: La vecina federación organiza un match play entre los segundos y terceros clasificados del año anterior que se juega en casa del segundo. De ahí sale el finalista, que disputa el trofeo al ganador del año pasado en el campo de este último.

En La Rioja, dado que el primer año no existía clasificación anterior, se optó por jugar en los tres campos un medal play. Los dos primeros lucharían bajo el sistema de match play.

Equipo de El campo de Logroño 2012. Una piña.

Bajo mi punto de vista este sistema funcionó muy bien. Hubo pequeños cambios cada año, pero nada que afectara a la modalidad: Se cambiaron el número de puntos en juego, se añadieron partidos de parejas…

Era nuestra Ryder particular, en la que cada club presentaba el equipo que deseaba. En nuestro caso se elaboraba una orden de mérito scratch que salía de todos los torneos disputados en nuestro campo. Yo ponía todo lo que estaba en mi mano para intentar clasificarme, pues me parecía el campeonato más bonito del año. De esa lista se clasificaban 8 jugadores a los que se unían 2 más que salían de un torneo de repesca y 2 elecciones del capitán. Esos 12 golfistas representarían a El Campo de Logroño.

Pues bien, no sé quién ha decidido que eso no estaba bien, que era mejor hacer tres jornadas medal play, una en cada campo, y sumar el resultado de las 10 mejores tarjetas de cada recorrido. Me he formado mis conjeturas sobre quién fue el autor de la idea, pero no puedo afirmarlo por no tener la certeza.

Es lícito que cada uno promueva las iniciativas que considere oportunas, pero lo que no entiendo es que esta en concreto saliera adelante cuando la gran mayoría de los jugadores no la quiere.  Y así se está disputando este Interclubes del 2013. Quiero dejar claro que no quiero buscar culpables, sino soluciones para que tengamos un torneo apasionante, de referencia y duradero en el tiempo.

Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio.

Voy a razonar mi más absoluto rechazo a este propuesta:

1.- Esta modalidad hace que la figura del capitán, clave a la hora de hacer las parejas y los enfrentamientos, quede devaluada y sin apenas contenido.

2.- No se hace equipo. Cada jugador llega, juega lo mejor que puede y punto. Es un vuelta individual.

3.- El match play iguala el nivel de los jugadores pudiendo ganar a un competidor de nivel superior. Además tienes la opción de sumar un punto para tu equipo a pesar de no ser tu mejor día de juego.

4.- Vas en una partida con un golfista de cada club, pero no te enfrentas de manera directa a ellos.

5.- La última jornada puede ser de trámite si un equipo logra una importante ventaja en los dos anteriores enfrentamientos. La final del match play era simplemente emocionante.

6.- La federación ya no invita a los ganadores a la cena de gala de final de año donde se entregan los trofeos a todos los vencedores de los torneos federativos.

A esto hay que añadir que se ha decidido cobrar green fee a los participantes. Aunque es cierto que se trata de precio simbólico, creo que no es adecuado, ya que has estado pagando todo el año para disputar torneos con el objetivo de clasificarte, y has generado ingresos a los campos.

Mi solicitud de volver al anterior sistema puede parecer pretenciosa, ya que se trata de una opinión personal, pero he de decir que he hablado con una gran mayoría de federados y nadie la quiere. De hecho, en el actual equipo de El Campo de Logroño hemos decidido que es el último año que la disputamos bajo este formato. Y para esta edición hubo que hablar entre todos, ya que nuestra idea inicial era no jugarla. Se optó por seguir adelante, pero será la última vez. No tiene sentido organizar un campeonato amateur sin contar con el parecer de los implicados.

Creo que este desaguisado viene dado porque, aunque es un torneo que la Federación Riojana apoya, no es federativo. Se organiza entre los propios clubes, pero no se ha tomado demasiado en serio y han bastado las presiones de un par de personas para que se ceda. Desde aquí, y posteriormente en persona, intentaré aglutinar peticiones de jugadores para que la federación lo haga suyo y le dé la importancia que requiere y merece… ¿no os parece?

 

Publicado en Actualidad, Campos, Federación Riojana de Golf, Torneos, Valores | 15 Comentarios

Feliz cumpleaños.

A pesar de ser inaugurado el 5 de octubre del 2003, mi querido El Campo de Logroño ya ha cumplido 10 años, puesto que se abrió en agosto. Es de sobra conocido por todos los que me conocéis y leéis este blog que mi cariño por este recorrido es enorme.  Lógico, es mi campo, el campo de mi tierra, el campo de mis amigos, el campo al que le he dado más de mil vueltas y una cantidad incontable de golpes. He ido jugando con diversas personas hasta llegar a dar con mi cuadrilla habitual, los gatuperas. A El Campo de Logroño también le debo el conocer grandes amigos, algo impagable.

Otro aspecto que me agrada de los 18 hoyos logroñeses es el hecho de que sean públicos, municipales concretamente. Es lo más parecido a la filosofía británica del golf popular: campo asequible económicamente, a 5 minutos de la ciudad y próximo al parque de La Grajera, por lo que no es raro encontrar gente corriendo, montando a caballo o en bicicleta rodeando el recinto golfístico.

Vista de la casa club desde el hoyo 18

La finca donde está construido el campo es de 80 hectáreas, lo que ha permitido que el diseño no haya tenido mayor limitación que el propio terreno. Parece un milagro tener una zona verde tan extensa, regada con aguas no aptas para consumo,  donde otrora se encontraba un vertedero sobre una tierra de muy poca calidad. Eso sí, hemos tenido que escuchar frases demagogas de algunos ecologistas que afortunadamente no han ido a más.

A pesar de no ser objetivo ni querer serlo, creo sinceramente que Global Golf, la empresa diseñadora de Stirling&Martin, ha realizado un gran trabajo. Un recorrido con hoyos diversos que combina varios pares 4 de 400 metros con pares 4 cortos con opción de llegar de uno a green para los más pegadores. Como diría mi amigo Laureano Vallenilla, hoyos de Risk & Reward. Es difícil completar una ronda sin haber usado todos los palos de la bolsa, algo que habla de la calidad del diseño.

Espectacular vista del emblemático hoyo 6

Aunque el campo cuenta con un presupuesto ajustado al ser de propiedad municipal, la gestión privada de FCC está siendo más que satisfactoria, pues ha logrado un mantenimiento del campo notable, sobresaliente durante los meses más propicios, con la climatología más benigna, como mayo o junio.

Nuestro gerente, David Bedia ha llevado a cabo unas acciones promocionales y de fidelización de los abonados de cara al décimo aniversario consistentes en descuento y mejoras en el abono anual. La guinda es un pro-am que se celebrará el 6 de octubre y que dará la opción de participar a todos los socios. Contaremos con jugadores de prestigio como Vicente Blázquez o Charci Balmaseda entre otros.

Como agradecimiento no quiero dejar de nombrar a los trabajadores que nos atienden de manera eficiente y siempre con una sonrisa en la boca, que no es fácil, porque hay que reconocer que cuando vamos a jugar somos muy egoístas  y solo queremos hacerlo cuanto antes, sin importarnos la saturación del día o las incidencias climatológicas, y sin preocuparnos por el resto de jugadores. Pero ellos atienden a todos, así que muchas gracias a Iván, Iris, Abi, Manuel, Fernando, Amaya e Inma.

Sirva este pequeño artículo como homenaje a mi campo. Desde este blog he intentado dar a conocer a El Campo de Logroño a nivel nacional, poniendo mi granito de arena, con mayor o menor acierto. También lo he pretendido desde las redes sociales como Facebook o Twitter. Creo que los golfistas que se han animado a venir a conocerlo no se han ido defraudados, así que seguiremos proyectándolo otros 10 años más.

¡Feliz aniversario, Campo de Logroño!

Publicado en Actualidad, Amigos, Campos, Valores | 1 Comment

El “ironman” riojano de golf

Hay dos aspectos del golf que no me gustan. El primero me hace reír por la ignorancia que destila la persona que lo dice: “El golf no es un deporte”. Pues nada, a mí me importa un comino la opinión de un indocumentado. El otro cariz me preocupa bastante más: el juego lento.

Esta reflexión viene a colación por la última idea peregrina que se nos ha ocurrido a los gatuperas: jugar el mismo día los tres campos riojanos. Una jornada de golf que demuestra que el golf es deporte y que se puede jugar de manera veloz. Lo hemos bautizado cariñosamente el ironman riojano de golf. 

Antes de entrar en materia quiero agradecer a El Campo de Logroño, a Golf Sojuela y a Rioja Alta Golf Club su apoyo para llevar a buen término esta pequeña locura.

Esta primera edición que se disputará este sábado 24 de agosto, está reservada para nosotros, pero si la experiencia resulta positiva, nuestra idea es abrir futuras ediciones a todos los golfistas que deseen participar. Por lo tanto este año seremos entre 6 y 9 personas, a falta de confirmar todavía a algunos amigos. La única condición para ello será no hacer uso de buggie.  Nos hemos decantado por la modalidad de medal play para dotar a la prueba de un carácter aún más épico.

Rioja Alta Golf Club

La aventura comenzará en el campo de Rioja Alta. La idea es salir a jugar los primeros a las 7.30 de la mañana, en cuanto las primeras luces del día iluminen las cuidadas calles del recorrido riojalteño. Saliendo en partidos de 3 jugadores esperamos no tardar más de tres horas y media, por lo que a las 11.00 tendría que terminar el primer partido. De esta manera abandonaremos el club de Cirueña sobre las 11.30.

Sojuela Golf

De ahí conduciremos hasta el próximo destino: Sojuela. La distancia que separa ambos campos es de 40 kilómetros, que esperamos completar en media hora aproximadamente. Nos daremos 20 minutos de margen para estar preparados en el tee del 1. Este recorrido es el más exigente físicamente por lo que le asignaremos a la partida una duración de cuatro horas. Si unimos las pendientes del campo a los 18 hoyos que ya llevarán encima nuestras piernas, pensamos que es un tiempo apropiado. Si logramos cumplir el objetivo, debemos haber terminado de jugar sobre las 16.30, y saldremos rápidamente hacia la última etapa: El Campo de Logroño.

El Campo de Logroño

De nuevo subiremos a nuestros coches con el objetivo de recorrer en 20 minutos los 18 kilómetros que tenemos de un club a otro. Sumando otros 20 minutos necesarios para estar listos en el tee del 1 de Logroño, la hora prevista de salida para los últimos 18 hoyos serían las 17.15.

Terminaremos la jornada en nuestro campo, que nos debería resultar más cómodo de jugar y andar, y aunque no tenemos claro que esto sea así, porque llevaremos encima una paliza importante, sobre el papel parece lo más razonable. El Campo de Logroño lo tendríamos que completar en 3 horas y media. De esta manera la insensatez acabaría a las 20.45. Aún quedaría media hora de luz que usaríamos en caso de que algún imprevisto retrase nuestros planes. No es un gran margen, pero el proyecto inicial era llevar a cabo esta idea en junio para contar con un mayor número de horas de claridad y una serie de circunstancias nos han forzado a aplazarlo. Las próximas ediciones esperamos poder celebrarlas en ese mes.

¿Os parece una competición apetecible? ¿Os gustaría participar el año que viene o por el contrario pensáis que nunca os apuntaríais a semejante excentricidad?

Nos gustaría conocer vuestra opinión

Publicado en Amigos, Campos | 3 Comentarios

El día después de la I Copa Gatupera

Lo que surgió de una idea espontánea hace aproximadamente un mes y medio, maduró y se llevó a cabo este pasado sábado. Los planteamientos, si cuentas con la colaboración de personas como el otro capitán, Jesús del Pozo, son fácilmente convertibles en realidad. Gracias, Jesús. También quiero agradecer a El Campo de Logroño, a su gerente, David Bedia, y al resto de trabajadores del mismo que han hecho todo lo posible para que este campeonato haya sido un éxito.

El formato de match play es uno de los preferidos de la mayoría de los golfistas. Si además jugamos encuadrados en equipos, fomenta el espíritu de camaradería y de la amistad, sobre todo al terminar. Todo eso se ha conseguido en la I Copa Gatupera, o al menos es la sensación percibida. Y sin necesidad de grandes premios ni sorteos, solo el gusanillo de la competición.

Nos juntamos 42 personas divididas en dos equipos: Pozos vs. Filazos. 21 partidos de hándicaps similares, de modo que pudimos jugar scratch, sin golpes de por medio, golf puro.

Los primeros resultados entregados en la casa club eran muy favorables al equipo de los Pozos, pues reflejaban un contundente 8 a 3 con la mitad de los partidos terminados. Y las noticias que llegaban del campo parecía indicar que esa diferencia iba a crecer, algo que en principio resultaba extraño porque se intentaron hacer equipos bastante compensados. Cada enfrentamiento individual había sido definido bajo la premisa de la igualdad, por lo que analizándolo más profundamente, no era tan chocante: cada punto podía caer de un lado o de otro.

Los últimos partidos fueron cambiando de rumbo y esos puntos iban cayendo inexorablemente para  Filazos. El resultado final fue tan improbable como ilusionante: empate a 10,5 puntos. Considero a Jesús del Pozo como un gran amigo, así que las tablas en el marcador fueron un desenlace que me agradó más que una hipotética victoria. Al menos esta vez, la del estreno.

Al finalizar la contienda la mayoría de jugadores se quedó a compartir unas cervezas y a comentar las anécdotas y los golpes que pudieron cambiar la historia de los partidos: ese chip que entró, ese putt corto fallado, ese socket a destiempo…

No quiero pecar de pretencioso, pero la sensación paladeada es que fue todo un éxito y que los participantes disfrutaron de un buen día. Desde el primer golpe del primer participante en el hoyo uno hasta los brindis del hoyo 19, el ambiente fue muy agradable. Aunque lo mejor será que los implicados dejen su opinión en los comentarios, si lo tienen a bien.

Quiero terminar esta entrada del blog con unas fotos del evento y con la seguridad de que habrá II Copa Gatupera, si así lo deseáis.

Los capitanes en buena sintonía.

Foto de familia de Pozos y Filazos.

Foto de los Pozos.

Foto de los Filazos

En azul victoria de los Pozos, en rojo de Filazos.

 

Publicado en Actualidad, Amigos, Torneos, Valores | 10 Comentarios